RR.HH. ¿El Teletrabajo Creará un Tinder Mundial de Ofertas de Empleo?

547

Esta utopía laboral tiene matices, y además podría fomentar un ejército de ‘agentes libres’ poco comprometidos con su empresa que se vendan al mejor postor, según nos cuenta Expansión.

El teletrabajo, esa punta del iceberg que son los futuros cambios laborales que veremos según evoluciona la crisis del coronavirus, podría llevarnos a decir, a lo Gertrude Stein, que “España es nuestro país, pero el mundo (ahora sí) es nuestro lugar de trabajo”. Precisamente una de las nuevas posibilidades que ofrece el experimento global de trabajo en remoto que comenzó en marzo está demostrando que las empresas pueden ampliar a todo el mundo su búsqueda de talento, y que los candidatos deberían plantearse rastrear oportunidades de empleo globales.

Desde hace tiempo las compañías se quejan amargamente de que no encuentran el talento que necesitan y que hay una gran cantidad de puestos que no se cubren. La promesa global del teletrabajo permite a las organizaciones buscar al talento en cualquier parte del mundo, y desde hace pocos meses se confía más que nunca en que una compañía australiana pueda fichar a un profesional cualificado que hable español sin que éste tenga que mudarse a oceanía.

Es más, hay quien dice que en vez de trabajo, deberíamos estar buscando “teletrabajos”. Sólo si estamos dispuestos a aceptar las nuevas fórmulas de actividad y adaptarnos a ellas seremos eficaces en la búsqueda de un puesto en un mercado laboral cada vez más competitivo y complicado.

En los últimos meses hemos asistido a un crecimiento evidente de oportunidades laborales que se abren para reclutadores y candidatos más allá de los límites geográficos, y esto apoya la idea de que el mercado laboral es ahora verdaderamente mundial. El teletrabajo parece influir en una extensión de la oferta y la demanda.

Además, durante la primera oleada de la pandemia han proliferado las clasificaciones de profesiones más demandadas y cotizadas en las que se puede teletrabajar. Quizá esta sea la prueba más clara de que es posible acceder a un puesto con futuro desde cualquier parte del mundo. Por supuesto, entre las profesiones sanitarias -están entre las más buscadas- hemos visto ofertas atractivas de trabajo en remoto para psiquiatras o directores médicos, pero también otros perfiles estratégicos (en remoto) como el business development manager, el ingeniero de datos sénior, el científico de datos, el gerente de seguridad de la información, el ejecutivo nacional de ventas, o el controller corporativo.

Y para quien dude acerca de la realidad de estas ofertas en remoto, LinkedIn ha identificado los teletrabajos más solicitados en España, entre los que se cuentan customer support representative, key account manager, social media manager, PHP Developer, especialista en márketing, diseñador gráfico, científico de datos, ingeniero de datos, desarrollador front end, product manager, recruiter, ingeniero full stack o ingeniero de software especialista en Java.

Nota recomendada: ATENCION ¿El ‘Director de Teletrabajo’ sustituirá al de RR.HH.?

Desapego

Jesús Vega, experto en recursos humanos, cree que “todo esto ya sucede desde el primer movimiento globalizador en el que se empezaron a deslocalizar ciertos puestos, como los de atención al cliente o contabilidad. No es nada nuevo. Lo novedoso es que lo que antes hacían las empresas sobre servicios concretos ahora lo hacen con cualquier puesto que no requiera presencia física. Lo que iba muy lento ahora avanza a gran velocidad”.

Vega añade que “el teletrabajo está bien, pero las empresas pueden fallar en la manera en la que comunican su relato para que los profesionales se mantengan involucrados y comprometidos. Ahora resulta más complicado conseguir un sentido de pertenencia. Los agentes libres se venden al mejor postor y es más difícil vincularlos al core del negocio de la compañía. Dentro de algunos años esto será algo así como el mundo Tinder: ¿para qué me voy a comprometer o a vincular con una organización o en una relación empleado-empleador?”.

Javier Blasco, director de The Adecco Group Institute, coincide en que siempre ha habido cierta deslocalización, aunque ahora se ha revolucionado por el boom del teletrabajo, y cree asimismo que podemos caminar hacia una especie de Tinder laboral: “Ya hemos visto hace tiempo personas que van picoteando aquí y allá, sobre todo en perfiles muy demandados. Y el modelo de plataformas y de freelance también seguirá esa tendencia, sobre todo en lo que se refiere a perfiles y puestos de alta cualificación”.

Nota recomendada: La “Tinderización” del Mercado de Trabajo

Espacio y tiempo

Las posibilidades globales del teletrabajo tienen en GitLab un modelo de éxito. En el reino multicultural y multinacional de esta compañía tecnológica estadounidense nunca se pone el sol ni se interrumpe la actividad, gracias al trabajo en remoto desde varios países.

Harvard Business Review se refería recientemente a esta compañía alabando su capacidad global para mantener una actividad las 24 horas, porque en esa organización de más de 1.300 personas que trabajan en 65 países siempre hay gente activa de 9h a 17h en algún lugar del planeta, lo que aumenta la productividad.

Este modelo de actividad -GitLab usa el teletrabajo para el 100% de su plantilla desde 2014- se basa en utilizar herramientas que permitan a sus empleados trabajar en proyectos en curso en cualquier lugar del mundo y en el momento que ellos prefieran. Según HBR, las prácticas de trabajo remoto de GitLab permiten además romper las cadenas cronológicas de sus empleados y sus vínculos con el lugar de trabajo físico. Parece claro que quien ya se sabía mover en el trabajo por proyectos y usaba el conocimiento transversal o el compromiso de los equipos no reparará en dónde está trabajando la gente.

Todo esto podría ser ideal y perfecto, pero la dificultad para llevarlo a cabo es que una fuerza laboral escalonada -en el tiempo y en el espacio- plantea desafíos de gestión y coordinación nunca vistos.

Jesús Vega recuerda que el modelo asíncrono de GitLab es muy eficaz en perfiles determinados, como es el caso de los programadores, porque no necesitan atender a la sincronía temporal y espacial. Vega sugiere que empecemos a pensar en “otro modelo que no sea el espacio y el tiempo, que es el que alimenta el ego de muchos jefes y directivos que necesitan ver en su sitio a todos los empleados de su compañía”.

Lo cierto es que resulta cada vez más difícil relacionar el hecho de ver físicamente a la gente en el trabajo con la disponibilidad que puedan tener esos profesionales, porque el presentismo se extingue a marchas forzadas, y tarde o temprano se llevará también por delante la omnipresencia digital.

Blasco insiste en que “no hay nada nuevo en el hecho de trabajar simultáneamente en varios proyectos, o en cambiar de empresa… Esto ya existe y seguirá creciendo”.

Por lo que se refiere a esa facilidad para cambiar de empresa y la posibilidad de “trabajar desde donde sea”, Blasco sugiere que “quizá nos encontremos con casos de gente que, al llevar tres años trabajando en un lugar paradisíaco se canse, porque no hay colegios de calidad para sus hijos, o porque el sistema sanitario allí es muy mejorable, y tal vez entonces se replantearán eso de ‘me iría a trabajar donde querría estar de vacaciones'”.

El director de The Adecco Group cree que los países -y las ciudades- que consigan crear un entorno atractivo se llevarán el talento -sobre todo digital- en ese supuesto escenario mundial de oportunidades laborales”.

El elemento geográfico puede ser el eje de atracción del talento y Blasco tiene claro que la gente quiere teletrabajar, pero también socializar. Las fórmulas mixtas de trabajo suponen una ventaja competitiva que no tiene por qué ser una utopía. “Un país atractivo para vivir atrae profesionales, pero también empresas que pueden venir detrás de esos trabajadores”.

Jesús Vega coincide en que “en España tenemos una oportunidad histórica para ser ganadores con todo lo que está pasando. Hay que ser capaces de comunicar que ese nuevo modelo de trabajo puede hacerse desde cualquier sitio”.

Nota recomendada: El Futuro de Trabajo ¿Será de los Freelancers?

Otros retos

Vega añade que “las empresas tendrán que regular otro tipo de cuestiones, como las que se refieren a las nuevas fórmulas de valoración y recompensa. Pensando en el salario, no será lo mismo vivir en Ciudad Real, donde los alquileres son más baratos que residir y teletrabajar en Madrid, Sao Paulo o Nueva York”.

La decisión de retribuir de manera diferente a los empleados que trabajen en remoto y a aquellos que vayan a la oficina refleja cómo piensa una determinada organización acerca de los nuevos modelos de trabajo, pero también hay que tener en cuenta las tendencias retributivas que llevan a pensar que los sueldos de los teletrabajadores pueden estar condicionados por el lugar en el que viven, y por los costes que esto suponga.

Javier Blasco añade que “las cuestiones tributarias y de seguridad social también van a influir en la búsqueda y aceptación de ofertas, y añaden un matiz a la movilidad. Si el talento se escapa con el teletrabajo, los países implantarán normas más rígidas. Esto hace que todo sea mucho más complicado de lo que parece”.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

5 + dieciocho =