El Futuro de Trabajo ¿Será de los Freelancers?

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Si bien se lo veníamos adelante hace un tiempo como una tendencia, los tiempos del covid-19 adelantaron los tiempos, lo cual empezará a verse reflejado en nuestras organizaciones, tal como lo cuenta La Nación.

Estamos parados en arenas movedizas y nos sentimos atrapados. No nos sentimos seguros en el trabajo. La tecnología avanza demasiado rápido . Nos preocupamos por mantenernos relevantes, necesarios y hacer el espacio para realmente tener una vida también”. Si bien parece cualquier análisis sobre el mundo del trabajo post-Covid-19, este extracto pertenece a Gig Mindset Reclaim Your Time, Reinvent Your Career, and Ride the Next Way of Disruption, una publicación que se terminó de escribir en 2019 y que rescata el impacto en el trabajo de la llamada “gig economy”. De hecho, su autor, Paul Estes -ex Dell, Microsoft y Amazon-, es un evangelizador constante de una nueva mentalidad alineada con la revolución “gig”.

Conceptualmente la “gig economy” – con la “uberización” de los servicios como eje – refiere a la economía del trabajo digital, remoto, a demanda e independiente, donde internet juega un rol fundamental como mercado articulador para satisfacer estas necesidades.

“Si se quiere agilidad radical en la fuerza laboral, la respuesta es la mentalidad gig . Hemos aprendido que la tecnología puede hacer que el trabajo independiente sea una forma poderosa y moderna que funcione para la mayoría de las empresas. Estamos en el comienzo de este viaje”, decía el autor hace un año atrás a Forbes.

Efecto arrastre

Hoy, con la tormenta de la pandemia pasándonos por encima, este proceso solo parece acelerarse. En las empresas, no parece haber una coyuntura más favorable hacia la incorporación de esquemas más flexibles -basta con mirar compañías como Facebook y Twitter anunciar que el trabajo remoto será la norma por ahora- y la necesidad de agilidad radical y competitividad será urgente para la recuperación los meses que vengan.

El teletrabajo instaurado masivamente por las circunstancias sanitarias tuvo como efecto secundario que muchas empresas entendieran que el control de horas no asegura productividad y sí gana terreno el trabajo por objetivos.

A la vez, se pronostican estructuras más pequeñas y ágiles, y desafíos crecientes.

“Este nuevo escenario influirá seguramente para que el mundo del trabajo post-Covid-19 ofrezca mayores posibilidades para formatos y experiencias de trabajo flexibles y una mayor inclusión de los freelancers como parte del pool de talento de las organizaciones. La especialización y el conocimiento no reconocen formatos de contratación ni fronteras, las organizaciones necesitarán más que nunca ser competitivas para recuperarse del impacto económico que dejará la pandemia “, afirma Maximiliano Schellhas, director general de Randstad Argentina.

El trabajo del futuro aparece como una combinación incierta de todas las modalidades que hoy vinculan personas-trabajo-empresas, y las nuevas que pudiesen surgir. “Todas tienen pros y contras, para las organizaciones y la persona”, apunta Matías Ghidini, gerente general de GhidiniRodil.

Matías Ghidni

“Hay mucha gente que está pensando ser freelancer. Se están dando cuenta de que es un momento para rearmar, rediseñar las propias carreras y trabajar para muchos, en lugar de trabajar para uno solo. No solo por un estilo de vida balanceado; la cuestión pasa por el propósito”, señala Alejandro Melamed, director de Humanize Consulting.

El especialista habla de pasar de trabajar “en” a trabajar “para” como diferencia fundamental. “Trabajar ‘en’ genera una falsa ilusión de continuidad y de seguridad que nos dimos cuenta hoy de que no existe. Trabajar ‘para’ te permite distribuir tu potencial riesgo entre múltiples interlocutores y te reinventás permanentemente”.

Desde el portal de trabajo independiente Workana explican que tuvieron un aumento de 42% en la cantidad de profesionales registrados como freelancers durante la pandemia. “Muchas personas ya ven el trabajo freelance como una oportunidad en esta cuarentena y también para después. La tendencia tiene que ver con descubrir que pueden trabajar desde cualquier lugar con libertad y autonomía, haciendo lo que les gusta y sin alejarse de su familia”, señala Guillermo Bracciaforte, cofundador y COO de Workana.

Alejandro Melamed

Un ADN diferente

Lo que caracteriza a esta modalidad de trabajo -muy influenciada por los valores de las generaciones más jóvenes- es, según Paula Molinari, directora de Whalecom “el trabajo de portfolio”: “Tengo determinadas habilidades y conocimientos que vendo a distintos clientes. Muchos huevos en distintas canastas se torna no solamente más seguro, sino más variado”.

Por otro lado, los freelancers suelen estar actualizados en sus áreas de interés con la capacidad de responder con propuestas renovadas y variadas a sus clientes.

El programa #Tufreelo de Unilever, por caso, está destinado a estudiantes universitarios de entre 20 y 25 años que se encuentran en los últimos dos años de la carrera y les brinda la posibilidad de trabajar en un proyecto de manera freelance. “Cuando se arma un nuevo proyecto, la tarea principal es buscar cuáles son las habilidades que se necesitan para llevarlo adelante. La búsqueda puede ser cubierta por una persona con un puesto fijo o bien por un freelancer que tenga las capacidades requeridas que se necesitan para el puesto”, apunta Melina Cao, gerente de recursos humanos de la compañía.

Ghidini subraya, sin embargo, que un genuino trabajador freelance posee un ADN laboral distinto. “Lo concibe y vive de una manera diferente, y esa esencia es única. Una persona que teletrabaja, pero para una multinacional, claramente tiene otros respaldos, beneficios y diseño de su remuneración. Entender y distinguir esas diferencias es esencial”.

De hecho, ser freelance implica toda una nueva lógica de pensar y colaborar con otros. Las soft skills, capacidad de adaptación y resiliencia -habilidades muy demandas en estos tiempos- son esenciales en estos trabajadores.

Talento a demanda

Con una caída en la demanda laboral por la pandemia estimada en el 70%, la contratación de profesionales independientes se redujo al comienzo de la cuarentena.

“Hubo un freno. Sin embargo, ya notamos un aumento en la búsqueda de freelancers en España, donde ya flexibilizaron”, explica Bracciaforte.

Desde la plataforma apuntan que parte de las startups y pymes siguieron contratando aun en pandemia porque necesitaban ayuda para digitalizar sus negocios y seguir operando de manera online y remota. “Hoy estamos un 15% por encima de la actividad de febrero y comienzos de marzo”, agrega.

En general, los trabajadores freelance estaban mayormente acotados a determinadas funciones y sectores específicos, como diseño, publicidad, comunicación y tecnología de la información, en parte por la cultura más ágil de las compañías de estos sectores. Sin embargo, también hay crecimiento en sectores no tan tradicionales, como legal, ingeniería y finanzas.

La industria de tecnología y de desarrolladores de software es más flexible a la búsqueda de talentos en este formato, ya que se trabaja por proyectos a corto, mediano y largo plazo. “Es motivador para los programadores, diseñadores y administradores de base de datos el hecho de trabajar en proyectos para distintas empresas en diferentes rubros. Se pueden armar grandes grupos que se enriquecen con recursos diferentes, desde espacios físicos y hasta geográficos distintos”, explica Javier Minsky, CEO de Virtualmind, quien agrega que antes de la pandemia el 100% de los equipos de trabajo ya lo hacían a distancia, mientras que cuentan con talentos de Colombia y El Salvador y en otras ciudades del país, como en Salta, Mendoza, Chaco y Tandil.

En las agencias de publicidad, el “frilo”, como se suele llamar, es un recurso que se acentuó en los últimos años en el flujo de trabajo de todas las agencias. “Desde editores hasta estrategas, todo los departamentos eventualmente convocan un freelance “, cuentan Ignacio Ferioli y Joaquín Cubría, ambos CCO de Gut.

“Cuando trabajamos con freelancers es para cumplir con necesidades muy específicas. En ese caso, tenemos un pool con los que ya trabajamos antes. Muchos son exempleados que quizá se fueron a vivir a otro país. No solo buscamos el talento, sino también la capacidad de escuchar y colaborar con el resto del equipo, es clave que compartan nuestra cultura”, explica Mariano Jeger, VP y director ejecutivo creativo de la agencia R/GA.

Paula Molinari

Históricos pendientes

En latinoamérica, el trabajo freelance ha sido siempre percibido como más incierto e inseguro. Los resultados de una encuesta realizada por Randstad en febrero de este año demostraron que el 75% de las personas en búsqueda activa de empleo preferirían trabajar en relación de dependencia; 16%, en un emprendimiento propio, y apenas el 9%, freelance.

Es que un tema central en el trabajo freelance tiene que ver con regulación y protección social. Si bien, al tener ingresos variables, los freelancers suelen organizar sus finanzas personales preparándose para los meses buenos y no tan buenos, este aparece como un momento ideal para debatir el futuro del trabajo también en esos aspectos.

“El desafío será encontrar modelos adecuados de regulación y de protección social para esta nueva diversidad de formatos de trabajo para que, independientemente de cuál sea el formato, los trabajadores tengan un piso mínimo de protección social, como licencias por enfermedad, vacaciones y jubilación, entre muchas otras cuestiones críticas vinculadas a los estándares de trabajo decente”, indica Schellhas.

La crisis desatada por la pandemia también pone en evidencia que la relación de dependencia es vulnerable. Los expertos coinciden en que es momento de poner el foco en el desarrollo de las habilidades laborales, que tienen una vida cada vez más corta.

En cualquier caso, la necesidad de cambio de legislación aparece urgente. “Mientras en la región no exista una profunda reforma laboral, estratégicamente pensada para el largo plazo y aggiornada a las tendencias globales, cualquier trabajador y empleador seguirá viviendo en la incertidumbre jurídica. Es imperioso un marco legal que establezca las normas y pautas de los derechos, obligaciones y beneficios de quien presta sus servicios, así como del que lo recibe”, subraya Ghidini.

Guillermo Bracciaforte

Nueva cultura laboral

Con más trabajo flexible y freelancers en los esquemas laborales emergerán nuevas culturas de trabajo mixtas, con espacios presenciales y remotos. “Será lo que se denomina trabajo distribuido, y obviamente hay que pensar en un ecosistema de interconexiones constantes y permanentes”, subraya Melamed respecto de aspectos para algunos fundamentales en la cultura y productividad laboral, como la sinergia y los grupos con presencia física.

En ese sentido, son interesantes los contrapuntos. Por ejemplo, en términos de gestión de innovación, “los freelancers pueden dar un impulso rápido y ágil para atacar temas concretos de demanda urgente; sin embargo, la verdadera innovación se va a dar en el mediano y el largo plazo, cuando esa inyección de freelance se consolide como equipos estables que continúen esos disparadores”, señala Martín Boschetti, cofundador y director de Innovación en DMO.

“Lo que se perdería en una cultura de trabajo donde haya solo freelance sería la cultura, y sin ella no hay nada. Si no hay un sentimiento de pertenencia del lugar de trabajo, es imposible diferenciarse como agencia y aportar un valor agregado para los clientes”, aclaran desde Gut.

Lo cierto es que el gran experimento del teletrabajo a nivel global dejará sus huellas: los formatos de trabajo freelance -que ya eran una opción anclada en estilos de vida y propósito- ahora aparecen como una opción atractiva tanto para los trabajadores -que necesitan mantener ingresos en medio de la coyuntura- como para las empresas, para acceder a más y mejor talento sin fronteras y en contextos complejos. “Las organizaciones se dieron cuenta de que el control y la presencialidad no son garantía de productividad”, concluyen desde Randstad, y allí afuera la gig revolution está esperando su turno para ganar aún mas protagonismo.

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