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Las 5 preguntas correctas del job crafting (y cómo evitar las incorrectas)

El job crafting emerge como una estrategia de prevención que fomenta la «agencia del empleado»: la capacidad proactiva de ajustar las dimensiones del puesto para mejorar el person-job fit.

En el entorno de alta presión, la prevención de riesgos psicosociales se transforma en una necesidad operativa crítica. El estrés crónico y la fatiga emocional no son consecuencias inevitables del trabajo, sino síntomas de un desajuste entre las demandas del entorno y los recursos del trabajador. Frente a estructuras rígidas de tareas estandarizadas, el rediseño proactivo permite que el profesional deje de ser un receptor pasivo de carga de trabajo para convertirse en un arquitecto de su propio bienestar. Al transformar preguntas reactivas en proactivas se mitigan los riesgos del desajuste. La Teoría de la Autodeterminación de Deci & Ryan explica por qué funciona el job crafting: satisface las tres necesidades psicológicas básicas del ser humano: Autonomía (sentir control), Competencia (sentirse capaz) y Relación (conexión con otros).

El job crafting no es solo una técnica de mejora personal, sino una herramienta de prevención primaria frente a los riesgos psicosociales. Al empoderar al trabajador como co-diseñador de su realidad laboral, se fortalecen pilares como la justicia organizacional y la confianza vertical.

Implementar estas «preguntas correctas» mejora la salud mental, reduce la fatiga emocional y garantiza la sostenibilidad de la organización del trabajo.

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1. Dimensionando el trabajo: Elaboración de tareas

El rediseño de tareas impacta directamente en las posibilidades de desarrollo y la motivación intrínseca.

La pregunta correcta: «¿Cómo puedo reorganizar el orden de mis tareas para aplicar mejores mis conocimientos técnicos y ganar eficiencia en el flujo de trabajo?»

Enfoque incorrecto | Centrarse en la carga cuantitativa o en la falta de tiempo suficiente

2. La red de valor: Artesanía relacional

El apoyo en los pares y la confianza vertical actúan como potentes amortiguadores del estrés laboral. El soporte emocional de los compañeros no solo mejora el bienestar, sino que es un recurso laboral directo que compensa el agotamiento emocional derivado de las altas demandas.

La pregunta correcta: «¿Con qué colega puedo dialogar para clarificar mis responsabilidades y mejorar la fluidez de nuestro trabajo mutuo?»

Enfoques incorrectos | Enfoque evitativo: «¿Cómo puedo evitar hablar con el responsable para que no me asigne más tareas?» | Aislamiento instrumental: «Solo me ocupo de mi trabajo y no me interesa lo que pase alrededor».

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3. El propósito en la mirada: Cognitividad

El sentido del trabajo es un factor de resiliencia frente a las exigencias psicológicas emocionales. El significado ayuda a procesar mejor las demandas, especialmente cuando se está expuesto a situaciones críticas. El percibir el trabajo como un desafío significativo impulsa la superación personal. Re-etiquetar tareas rutinarias como objetivos de alto impacto satisface la necesidad de logro y eleva la satisfacción laboral.

La pregunta correcta: «¿De qué manera mi trabajo contribuye al logro de los objetivos de la compañía?»

Enfoque incorrecto | Pensamiento transaccional: «Hacer bien mi trabajo me asegura no ser observado o desplazado». Amy Wrzesniewski y Jane Dutton definieron el job crafting como los cambios físicos y cognitivos que realizan los empleados en las fronteras de sus tareas o relaciones. Descubrieron en sus investigaciones con personal de limpieza de hospitales que quienes practicaban cognitive crafting no veían su trabajo como «limpiar pisos», sino como «crear un entorno estéril para sanar pacientes».

4. El motor de la ejecución: Búsqueda de recursos laborales

La previsibilidad y la claridad de rRol son recursos críticos. La búsqueda proactiva de recursos es esencial para navegar la incertidumbre y recuperar el control. La motivación depende de la certeza de que el esfuerzo conducirá a un desempeño exitoso. Si el empleado carece de recursos (información, metas claras), la expectativa se rompe. Solicitar activamente estos recursos asegura que el esfuerzo sea productivo y valorado.

La pregunta correcta: «¿Qué información específica necesito solicitar a mi supervisor sobre cómo realizar una nueva asignación de tareas?»

Enfoque Incorrecto | Queja sin acción: «Nadie te explica cómo hay que realizar esta nueva asignación de tareas». Arnold Bakker, Evangelia Demerouti y Maria Tims ampliaron el job crafting desde la perspectiva del estrés. Según el modelo JD-R, el job crafting consta de tres acciones proactivas: Aumentar recursos sociales y estructurales, aumentar las demandas desafiantes (retos motivadores), reducir las demandas estresantes (que agotan el bienestar).

Nota recomendada: La formación en sostenibilidad debe estar en la agenda de RR.HH.

5. El escudo protector: Gestión de demandas 

La gestión de demandas consiste en ajustar la carga para que los recursos personales no se agoten, protegiendo la salud mental y la vida familiar. El bienestar depende de la percepción de justicia entre lo que el trabajador aporta (esfuerzo, tiempo) y lo que recibe (salud, reconocimiento, salario). El job crafting permite al empleado negociar sus demandas para mantener este equilibrio de equidad y evitar la sensación de explotación.

La pregunta correcta: «¿Cómo puedo ajustar mi ritmo de trabajo hoy durante para asegurar que mi carga no afecte mis compromisos familiares y personales?

Enfoque incorrecto | Mentalidad de «héroe agotado»: Intentar compensar la falta de personal acelerando el ritmo a costa de la propia salud.   Presentismo ineficaz: Trabajar en estado de fatiga extrema solo por cumplir el turno.

La idea que sustenta estas dos últimas preguntas es que pedir recursos o ajustar ritmos no es «trabajar menos», sino balancear la balanza entre demandas y recursos para evitar la fase de agotamiento (burnout).

Un tercio del personal se siente cómodo hablando con su jefe sobre el consumo de sustancias

Alrededor de un tercio (34%) de los trabajadores se sentiría cómodo contando a su jefe sobre un problema de consumo de sustancias, según resultados de investigaciones publicadas por el proveedor global de salud y bienestar Telus Health.

El informe más reciente del Índice de Salud Mental de Telus Health, publicado el lunes (24 de agosto), destacó que el 40% de los trabajadores no se sentiría cómodo hablando sobre un problema de abuso de sustancias con su responsable, mientras que el 26% indicó que no estaba seguro.

Entre los trabajadores que informaron haber tenido dificultades con el consumo de sustancias, la mitad informó que el problema de consumo había afectado a su trabajo.

De quienes reportaron un impacto, el 25% indicó que había afectado negativamente a la calidad o precisión de su trabajo; El 18% reportó incapacidad para concentrarse en las tareas; El 12% afirmó que el problema de la sustancia había afectado su asistencia al trabajo, y el 11% reportó un impacto en sus relaciones con compañeros o supervisores.

Estos hallazgos son un recordatorio útil de que tener una política no es lo mismo que tener una cultura en la que las personas se sientan seguras usándola, dijo Georges Petitjean, director clínico de Inclusion Drugs and Alcohol Treatment Services, Midlands Partnership NHS Foundation Trust.

En declaraciones a la revista HR, Petitjean explicó que «si un empleado cree que pedir ayuda podría dañar su reputación, afectar su carrera o revelar información que esperaba que permaneciera en privado, una política de apoyo sobre el papel puede no ser suficiente para fomentar la búsqueda de ayuda más temprana.»

Nota recomendada: La formación en sostenibilidad debe estar en la agenda de RR.HH.

Tras encuestar a 2.000 personas con base en el Reino Unido, los investigadores descubrieron que el estigma (25%) y la preocupación por la confidencialidad (24%) eran las principales barreras que impedían a los trabajadores buscar ayuda para el consumo de sustancias.

Más de una cuarta parte (27%) de los trabajadores declaró que preferiría manejar cualquier problema por su cuenta, el 21% temía tener que informar de su situación a alguien en el trabajo, y el 15% no sabía qué apoyo estaba disponible.

Al redactar una política de drogas y alcohol, es importante consultar con los empleados y tener en cuenta sus opiniones, señaló Scott Ardley, asesor principal de tratamiento en el servicio de apoyo a la recuperación de adicciones Rehabs UK.

Comentando en exclusiva para la revista HR, Ardley añadió: «Al presentar la política a tus empleados, señala la ayuda y el apoyo adecuados para quienes los necesiten.»

Según Petitjean, las organizaciones también deberían analizar detenidamente la experiencia generada por sus políticas y procesos, por ejemplo: «Alguien que esté considerando pedir ayuda puede querer saber si una solicitud voluntaria de apoyo se tratará de forma diferente a un problema inmediato de seguridad o una mala conducta grave», afirmó.

Crear una cultura de apoyo para los empleados que experimentan problemas con sustancias comienza con el lenguaje, argumentó Sandra Parker, fundadora de Just the Tonic Coaching, que se promociona como especializada en ayudar a profesionales de alto rendimiento a controlar el alcohol sin sentirse privados.

En una entrevista con la revista HR, Parker dijo que «la mayoría de los directivos aún se sienten en el fondo cuando escuchan ‘problema de consumo de sustancias’. Esa imagen por sí sola silencia a la gente, porque el empleado que tiene delante no se reconoce a sí mismo en ella.»

«La realidad suele ser una persona mayor, de alto rendimiento, gestionando el estrés o la ansiedad con alcohol u otra sustancia, aun así acertando en todos los objetivos, aterrorizada de que admitirlo suene como debilidad.» Parker añadió: «Los jefes de tren se adaptan a esa realidad, no al estereotipo.»

Emily Pearson, fundadora y directora ejecutiva del proveedor educativo Wellbeing Lead Academy, coincidió en que los directivos necesitan la capacidad de responder bien.

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«Eso significa entender las señales de que alguien puede estar teniendo dificultades, saber cómo iniciar una conversación compasiva pero segura, comprender cuándo hay que abordar problemas de seguridad o rendimiento, y saber dónde está disponible el apoyo especializado», describió Pearson en una conversación con la revista HR.

Parker también aconsejó a los empleadores que faciliten la búsqueda de ayuda desde el principio, señalando que la mayoría del apoyo en el lugar de trabajo comienza cuando alguien ya está en crisis.

«Ofrece una forma de entrar con menor riesgo, por ejemplo, coaching centrado en el rendimiento y el control, no en la adicción o la recuperación. La gente dará un paso adelante antes, porque coincide con cómo realmente se ven a sí mismos, mucho antes de que las cosas lleguen a un punto crítico», aconsejó Parker.

Según Pearson, un lugar de trabajo favorable a la recuperación no baja los estándares ni ignora la seguridad, «crea las condiciones en las que las personas pueden pedir ayuda antes, mientras aún tienen que proteger su salud, sus relaciones y su empleo.»

Para apoyar mejor a los trabajadores que tienen dificultades para gestionar su consumo de sustancias, Pearson aconsejó a los responsables de RRHH que «revisen políticas punitivas, formen a gestores y altos cargos, proporcionen vías confidenciales hacia el apoyo especializado en adicciones y recuperación, permitan flexibilidad en el tratamiento, aborden el estrés laboral y comuniquen repetidamente que la recuperación es posible.»

Investigadores encargados por Telus Health UK/EMEA encuestaron a 2.000 adultos en el Reino Unido que están empleados o estuvieron empleados en los últimos seis meses, entre el 5 y el 18 de junio de 2026.

La formación en sostenibilidad debe estar en la agenda de RR.HH.

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En 2026, la mayoría de las empresas tienen objetivos generales de sostenibilidad. Si bien esto representa un gran avance, los objetivos ya no son un factor diferenciador, sino la norma.

Las empresas pueden afrontar este reto directamente ofreciendo formación a todo su personal, desde la alta dirección hasta quienes tienen contacto directo con los clientes. Hasta entonces, los empleados se preguntan cómo pueden o deben contribuir a que la empresa actúe de forma más sostenible, lo que repercute en la consecución de los objetivos de sostenibilidad . La formación es el paso que transforma la intención en acción.

De marcar casillas a convertirse en un hábito diario

La sostenibilidad es un aspecto que a menudo se pasa por alto. Al no ser siempre tangible, algunos responsables de la toma de decisiones tienden a restarle importancia, sobre todo en el contexto actual de márgenes ajustados y medidas de ahorro. Para otros, puede parecer responsabilidad de otros, lo que suele ser un obstáculo para la implicación. 

Lo más importante es asegurarse de que los empleados cuenten con las habilidades necesarias para integrar la sostenibilidad en las decisiones cotidianas, incorporándola a la cultura general de la empresa.

Mediante la capacitación y la impartición de formación continua y pertinente a las funciones específicas, los responsables de recursos humanos pueden tener la certeza de que todos los empleados de la empresa comprenden y tienen la confianza necesaria para desempeñar su función. 

Lo que nos funcionó

Una de las medidas más efectivas que implementamos en Specsavers fue lanzar un módulo de aprendizaje electrónico para nuestros empleados. Este curso en línea se centró en el significado de la sostenibilidad en el desempeño laboral de cada persona y les invitó a reflexionar sobre las acciones prácticas que pueden llevar a cabo en su día a día. Sabemos que esto es fundamental para que  la formación sea efectiva.

Nota recomendada: Empezar desde cero: cómo redefinir la neuroinclusión

Hemos capacitado a 25 000 empleados en Australia, Nueva Zelanda, el Reino Unido e Irlanda, animándolos a comprometerse personalmente con la sostenibilidad. Algunos temas comunes incluyen la reducción del consumo de papel, un mejor reciclaje, el ahorro de energía y el cambio de hábitos de viaje . Este es el momento clave, donde la concienciación se transforma en responsabilidad individual. 

Es fácil imponer una formación solo para que los compañeros olviden lo aprendido. Pero al darles el espacio y la libertad para asimilar lo aprendido, creamos una cultura de responsabilidad . Esto marca la verdadera diferencia.

En nuestra tienda de Keighley, los equipos utilizaron datos de consumo energético para identificar oportunidades, implementaron reuniones periódicas para compartir ideas e incorporaron hábitos sencillos a la rutina diaria (como la gestión de la iluminación y los equipos). Esto dio lugar a cambios prácticos, como la designación de responsables de eficiencia energética, la eliminación del papel y la reducción de desplazamientos innecesarios para los clientes, todo ello impulsado por compañeros que asumieron la responsabilidad.

Compartir aprendizajes

Si bien hemos observado cambios de comportamiento y operativos a nivel de tienda, la implicación a gran escala puede ser desigual. Podemos guiar el cambio cultural y proporcionar las herramientas necesarias para que se produzca, pero, en última instancia, en nuestro modelo de negocio, depende de cada tienda, como la de Keighley, implementar los cambios. Para los equipos de RR. HH. y sostenibilidad, la tarea consiste en encontrar formas atractivas de conectar con los compañeros, fomentar nuevas ideas y contar la historia de tiendas como la de Keighley, que han logrado implementar un cambio positivo.

Al mismo tiempo, los líderes pueden impulsar el cambio compartiendo experiencias y asesorándose mutuamente sobre las mejores prácticas. Recientemente, organicé la primera sesión de desarrollo profesional continuo en línea sobre sostenibilidad para audiólogos clínicos, abierta a todos los profesionales del sector, independientemente de su lugar de trabajo. Fue realmente útil colaborar con otros profesionales del sector, y recomiendo encarecidamente a otros departamentos de cualquier empresa que hagan lo mismo. 

Para los líderes de recursos humanos de cualquier empresa, es fundamental que la formación se centre en las tareas reales de los empleados. Solicitar un compromiso personal al finalizar la sesión ayuda a que se convierta en un hábito, y reforzar el mensaje con ejemplos reales y tangibles solo generará impulso. Una vez que los compañeros tengan el conocimiento y la confianza necesarios , la sostenibilidad se integrará plenamente en el funcionamiento y el crecimiento de la empresa, en lugar de ser un objetivo abstracto.

Empezar desde cero: cómo redefinir la neuroinclusión

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¿Pueden los líderes empresariales crear una verdadera neuroinclusión replanteando la forma en que se diseña y se desarrolla el trabajo?

Todos experimentamos e interactuamos con el mundo de manera diferente, en cómo pensamos, nos comportamos y nos comunicamos . Y esas diferencias las llevamos al trabajo. Sin embargo, el entorno laboral tradicional se ha configurado en torno a una forma de operar neurotípica. Para muchas personas neurodivergentes, el desafío no radica en la capacidad, sino en un sistema que nunca fue diseñado para tenerlas en cuenta.

Alrededor del 15 % de la población del Reino Unido es neurodivergente, incluyendo personas con TDAH, autismo, dislexia y dispraxia, pero el Informe del Índice de Neurodiversidad 2026 de City & Guilds, organismo de desarrollo de habilidades , indica que esta cifra asciende al 32 % entre las personas de 18 a 24 años. Como señala Sarah Tancell, fundadora de la consultora de neurodiversidad Neuro D, una nueva generación se está incorporando al mercado laboral con una comprensión más clara de su neurodivergencia, «planteando preguntas que necesitan respuesta».

El informe, publicado en marzo de este año, también señala una falsa sensación de confianza entre los empleadores. Si bien entre el 70 % y el 75 % creen estar preparados para apoyar al personal neurodivergente, solo entre el 32 % y el 38 % de los empleados neurodivergentes indicaron que su experiencia lo refleja. Esta brecha no se debe a la falta de intención, sugieren los autores del informe, sino a que la neuroinclusión se trata como una cuestión de política o capacitación, en lugar de integrarse en la forma en que se desarrolla el trabajo a diario, en los sistemas y las relaciones.

Espacios inclusivos

Para crear entornos laborales neuroinclusivos, debemos analizar el trabajo en su totalidad, argumenta Mel Francis, directora de neurodiversidad en el trabajo de Do-IT Solutions, proveedora de capacitación en neurodiversidad . Esto incluye el diseño físico de los lugares de trabajo, la forma en que se organiza el trabajo y las adaptaciones realizadas para el trabajo en la oficina.

Como lo describe Michelle Carson, fundadora y presidenta de la firma de búsqueda de ejecutivos y asesoría de liderazgo Holmes Noble: “Dejen de diseñar oficinas pensando en cómo se ven en un folleto. Empiecen a diseñarlas para un trabajo tranquilo y concentrado”.

Francis afirma que las oficinas diáfanas pueden resultar abrumadoras para algunos empleados, y señala que los espacios más tranquilos benefician a cualquiera que necesite concentrarse, no solo al personal neurodivergente. Permitir el uso de auriculares es otra opción, pero como advierte Carson, las horas de silencio y los auriculares con cancelación de ruido son solo soluciones temporales. Si la gente se queda en casa simplemente para encontrar silencio, explica, «el entorno de la oficina en sí no funciona».

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Diseñar el trabajo en torno a las personas.

El espacio físico es solo una parte del entorno; la estructura del trabajo y la forma en que se espera que las personas interactúen influyen igualmente en él. La flexibilidad en el lugar y la forma de trabajar es fundamental, ya que permite que las personas se sientan cómodas y rindan al máximo.

El patrón de trabajo de Rhys Morgan, educador neurodivergente en el ámbito laboral, lo ilustra claramente. Tiene autismo y TDAH, y sus jornadas laborales están diseñadas en torno a que esté repleto de ideas a primera hora de la mañana, necesite descansar por la tarde y tenga más energía al final de la noche.

Francis señala que los horarios de inicio flexibles pueden ayudar a quienes encuentran agobiante el transporte público abarrotado. También pueden ofrecer ventajas prácticas para quienes desean gestionar mejor sus gastos de transporte público.

Para muchas organizaciones, las reuniones sociales se consideran actividades obligatorias para fortalecer el trabajo en equipo. Sin embargo, Tancell argumenta que siempre deberían ser opcionales. Añade que nunca se deberían tomar decisiones importantes durante estos eventos, ya que hacerlo implica excluir a quienes se sienten incómodos en un entorno social.

Lidera con necesidades, no con etiquetas.

«Cuando los ajustes se hacen de forma visible, por separado o con una etiqueta, pueden generar una sensación de aislamiento, incluso cuando la intención es totalmente solidaria», afirma Kayleigh Atherton, fundadora y directora general de Evolved Business Support, una consultora de formación y desarrollo. Atherton explica que adaptaciones como excluir a alguien de una sesión de equipo para realizar una versión alternativa, o que se le ofrezca un proceso diferente al de los demás, pueden «reforzar la sensación de diferencia en lugar de eliminarla». En cambio, el objetivo debería ser diseñar una experiencia estándar lo suficientemente buena como para garantizar que menos personas necesiten ajustes.

«No basta con marcar la casilla de realizar ajustes razonables », añade Caroline Rowland, directora de recursos humanos de Zellis, proveedor de software de RR. HH., quien argumenta que la verdadera inclusión requiere intención y práctica diaria, empezando por algo tan sencillo como la forma en que se llevan a cabo las reuniones. Atherton ofrece ejemplos prácticos de cómo se ve esto, como activar las transcripciones y los subtítulos de forma predeterminada en las reuniones en línea y realizar grabaciones por defecto. Esto permite que cualquier persona que necesite más tiempo para procesar la información verbal pueda revisarla a su propio ritmo, sin tener que preguntar, revelar ni justificar sus necesidades.

Muestre su trabajo

Francis reconoce que, en algunos sectores o circunstancias, puede que los empleadores no puedan acceder a ciertas solicitudes de los empleados, razón por la cual la ley se centra en los «ajustes razonables». Subraya que los equipos de recursos humanos deben cumplir con lo que exige la Ley de Igualdad de 2010 y analizar activamente si un ajuste es razonable, considerando su viabilidad, coste y los recursos y tamaño de la organización. Esto significa que deben justificar sus decisiones, afirma Francis.

Los empleadores deben demostrar que consideraron la solicitud con la debida diligencia antes de decidir que no se puede atender. Es mucho más probable que los empleadores pierdan en un tribunal si no pueden demostrar que siguieron ese proceso.

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Los gerentes tienen la clave

La clave para crear un entorno laboral neuroinclusivo reside en la seguridad psicológica , afirma Tancell, «para que las personas puedan ir a trabajar y ser ellas mismas». Los responsables de recursos humanos y los gerentes de línea son fundamentales para construir este entorno. Tancell aconseja a los profesionales de recursos humanos que se centren no en sesiones de sensibilización, sino en capacitar a los gerentes con la formación, la competencia y las habilidades comunicativas necesarias para fomentar conversaciones significativas sobre la neurodivergencia.

Los gerentes no necesitan ser expertos en neurodiversidad, explica Atherton. «Solo necesitan herramientas útiles».

Si bien muchos gerentes realmente desean hacer lo correcto, ella cree que a menudo se paralizan por miedo a decir algo inapropiado. Una guía clara, frases sugeridas y marcos prácticos pueden brindarles la confianza necesaria para convertir las buenas intenciones en acciones consistentes.

Amplíe su reserva de talento

«Las organizaciones buscan a los mejores profesionales y crear un entorno donde todos puedan desarrollar todo su potencial», afirma Rowland, quien señala que la neuroinclusión es un verdadero motor de rendimiento . Francis coincide y añade que la contratación inclusiva es «el pilar fundamental de una estrategia de talento».

Cuando se permite que las diferencias se manifiesten en el proceso de selección, explica Francis, las organizaciones atraen a una gama más amplia de candidatos. Esto fomenta una mayor creatividad e innovación.

Tancell añade que, al eliminar las barreras para los empleados neurodivergentes, se permite que afloren sus fortalezas naturales. Menciona cualidades como la empatía , el reconocimiento de patrones, la comprensión, la concentración, la atención al detalle y la disposición a asumir riesgos. «Todas estas cualidades son necesarias al transformar o expandir un negocio», afirma. «Tiene sentido implementar estos sistemas de apoyo para crear un entorno laboral de mayor rendimiento».

Sigue adelante

Rowland deja claro que, en lo que respecta al trabajo de neuroinclusión, “nunca se termina”. No hay meta final ni casilla que marcar. Marcar una verdadera diferencia requiere un esfuerzo constante.

Contar con algún nivel de medición y datos puede ayudar a orientar el progreso, incluso para simplemente demostrar que se están cumpliendo o manteniendo los objetivos establecidos. Los cambios en los índices de compromiso de los empleados también pueden ofrecer información valiosa.

Carson añade que uno de los mejores indicadores de una organización neuroinclusiva es el desarrollo profesional. Hay que observar quién accede a puestos donde su forma de pensar influye en las decisiones, afirma. También es importante hacer un seguimiento de si los empleados neurodivergentes progresan o se estancan en puestos de mando intermedio. «La verdadera neuroinclusión se manifiesta en quién influye en las decisiones y en si las diferentes formas de pensar realmente dan forma a las decisiones y al rendimiento».

¿El secreto del ROI en IA? La preparación de los empleados

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Kyndryl, proveedor líder de servicios tecnológicos empresariales de misión crítica y consultoría tecnológica, ha anunciado la publicación de «People Readiness Report», estudio global realizado entre 1.100 altos directivos empresariales y tecnológicos de ocho países, que revela un notable descenso en la preparación de la plantilla para la IA y una brecha cada vez mayor entre las expectativas y la ejecución en materia de IA.

«People Readiness Report 2026» es el segundo informe de periodicidad anual que publica Kyndryl e ilustra qué están haciendo bien los directivos/as de las organizaciones a nivel mundial para aprovechar el auge de la IA. Entre los resultados del estudio este año destaca el hecho de que el éxito de la IA no depende únicamente de adoptar diferentes estrategias, casos de uso o tecnologías, sino de si se rediseña el trabajo y se gestionan esos cambios en toda la empresa.

Asimismo, los datos de «People Readiness Report 2026» también muestran que la confianza en la IA puede forjarse mediante cambios deliberados en el modelo operativo y la gobernanza.

Estas conclusiones se producen en un momento en el que las empresas aceleran la adopción de la IA e invierten fuertemente para generar valor a gran escala. «Se prevé que el gasto mundial en IA alcance un total de 2,52 billones de dólares en 2026, lo que supone un aumento interanual del 44 %», según Gartner®, Inc.

 Algunas conclusiones destacadas del «People Readiness Report 2026» son:

  • El 57 % de los líderes encuestados afirma que la IA está integrada en los procesos empresariales fundamentales o se ha implantado de forma generalizada en toda la empresa (en 2025, el 35 % afirmaba que la IA estaba plenamente integrada en sus organizaciones).
  • Solo el 32 % ha alcanzado al menos uno de sus dos principales objetivos en materia de IA; apenas el 11 % ha alcanzado ambos.
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El estudio identifica un grupo de «pioneros», el 9 % de las organizaciones que han llevado a cabo tres acciones:

  1. Rediseño las funciones en torno a la IA.
  2. Implementación una gestión del cambio para que la plantilla comprenda su nuevo modelo operativo y cuente con medidas de protección.
  3. Preparación a la plantilla para el cambio.

Estas tres acciones constituyen los cimientos operativos que distinguen sistemáticamente a las organizaciones que obtienen los mejores resultados de la IA y en cada etapa van construyendo los importantes marcos de gobernanza.

Estas empresas pioneras tienen:

  • 1,5 veces más posibilidades de lograr un crecimiento de los ingresos relacionado con la IA.
  • 1,6 veces más posibilidades de conseguir una mayor innovación en productos y servicios.

Los líderes empresariales sitúan sistemáticamente la preparación de la plantilla entre los aspectos más difíciles de la adopción de la IA:

  • Solo el 23 % de las organizaciones considera que su plantilla está totalmente preparada para la IA, lo que supone un descenso de seis puntos con respecto al año pasado.
  • El 79 % está de acuerdo en que la velocidad de la IA superará a la de la plantilla, la gobernanza y los modelos operativos de sus organizaciones.

El riesgo de quedarse atrás aumenta a medida que más organizaciones adoptan agentes de IA autónomos.

  • El 81 % de las organizaciones espera que los agentes de IA tomen decisiones de gran repercusión para sus organizaciones en el próximo año, pero, en la actualidad, solo el 25 % confía plenamente en los sistemas de IA que funcionan sin supervisión humana.

En este sentido, Kim Basile, CIO de Kyndryl, afirmó: «Estamos es un momento crítico para las empresas globales que compiten por adoptar la IA, rediseñar los flujos de trabajo y buscar la innovación y que se están dando cuenta de que su mayor activo, su personal, necesita más atención». «Los datos muestran que las organizaciones que invierten en las personas, ya sea replanteándose las funciones y los flujos de trabajo, dedicando recursos a la mejora de las competencias y el reciclaje profesional, o guiando a los empleados a través del cambio están obteniendo resultados positivos en una proporción mucho mayor», añadió Basile.

Nota recomendada: Los recién graduados tienen que competir con la IA

Preparar a la plantilla para los entornos de trabajo basados en la IA

El informe «People Readiness Report 2026» identifica las medidas que están adoptando las organizaciones para preparar a sus trabajadores/as para un entorno de trabajo basado en la IA:

  • Rediseñar los puestos de trabajo de cara al futuro: el 61 % afirma que sus organizaciones ya han rediseñado los puestos de trabajo, y el 24 % está creando nuevos puestos centrados en la gestión de la IA.
  • Abordar las carencias de competencias: más de la mitad de los directivos/as (52 %) afirma que ahora resulta más difícil encontrar empleados/as con las competencias adecuadas para impulsar su estrategia de IA, y un tercio ha implantado plenamente programas de formación centrados en ayudar a los empleados a colaborar de forma eficaz con las herramientas de IA.
  • Fomentar la confianza a través de la gobernanza: un tercio de las organizaciones (33 %) afirma contar con políticas claras sobre qué decisiones puede y no puede tomar la IA, y el 27 % utiliza un registro y capacidades de supervisión para todos sus sistemas de IA. Las organizaciones con una gobernanza más sólida afirman que su plantilla confía más en la estrategia y la ejecución de la IA, y las organizaciones con un alto nivel de confianza son significativamente más propensas a informar de resultados transformadores derivados de sus inversiones en IA.

«La capacidad de la IA para transformar el trabajo está obligando a las organizaciones a reestructurar su plantilla más rápidamente que nunca», afirmó Mark Paulek, director de Recursos Humanos de Kyndryl. «Los líderes que van por delante están adaptando las competencias, las funciones y la toma de decisiones a la forma en que el trabajo está cambiando realmente. Cuando las personas comprenden su papel en ese sistema, la confianza y el rendimiento crecen de la mano».

La IA y la inestabilidad global frenan la incorporación de los jóvenes al mercado laboral

La captación y desarrollo del talento joven atraviesa un momento crítico a nivel global. Un cóctel formado por la acelerada adopción de la inteligencia artificial (IA) y la incertidumbre geopolítica ha vuelto a tensionar la empleabilidad de las nuevas generaciones. Según el informe bienal Tendencias mundiales del empleo juvenil 2026: Regreso al futuro, publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la tasa de paro entre profesionales de 15 a 24 años ascendió al 12,4% (67 millones de personas), rompiendo la tendencia de recuperación de los últimos años.

A este escenario se suma el crecimiento del colectivo inactivo: la tasa de jóvenes que ni estudian ni trabajan (los denominados NEET, por sus siglas en inglés) escaló tres décimas hasta situarse en el 20%, afectando a más de 257 millones de personas. Por el contrario, el mercado para perfiles sénior se mantuvo estable, reduciendo el desempleo entre los mayores de 24 años del 3,7% al 3,6%.

El fin del puesto junior tradicional: la IA destruye la puerta de entrada

Para los directores de Personas y responsables de selección, el dato más relevante del estudio es la reestructuración que la IA está provocando en las plantillas. La OIT calcula que el 6,1% de las posiciones ocupadas por menores de 30 años (55,8 millones de empleados) tienen una exposición muy alta a la automatización. Esta cifra se eleva hasta cerca del 15% en regiones como Norteamérica o Europa Occidental y del Sur.

El gran desafío para las áreas de RRHH. radica en el «vaciado» de los puestos de cualificación media y tareas administrativas. Tradicionalmente, estas posiciones servían como la principal cantera de aprendizaje y desarrollo dentro de las empresas. Si la IA llega a reemplazar apenas un 10% de estos puestos expuestos, más de 5,6 millones de profesionales jóvenes quedarán desplazados y obligados a reconvertir sus competencias (reskilling).

Nota recomendada: Ideas prácticas para desconectar del trabajo

Desigualdad regional y el reto de la informalidad

El informe evidencia notables brechas geográficas en la oferta y demanda de trabajo para jóvenes:

  • Países Árabes y Norte de África: registran los índices de desempleo más alarmantes (26,2% y 22,6%, respectivamente), con tasas de inactividad juvenil que superan el 30%.

  • Europa y Norteamérica: muestran un desempleo contenido en comparación (15% en Europa Occidental/Sur y 9,8% en Norteamérica), pero son las zonas donde la amenaza tecnológica sobre los puestos cualificados es más inminente.

  • África Subsahariana y economías en desarrollo: aunque arrojan la tasa de paro más baja (8,4%), nueve de cada diez jóvenes trabajan en el sector informal, lo que representa un reto crítico en términos de retribución justa, protección social y atracción de talento formal.

La brecha de género persiste en la inactividad

El informe vuelve a poner de manifiesto la necesidad de activar políticas de diversidad e inclusión eficaces. La tasa de jóvenes inactivas asciende al 27,4% entre las mujeres, frente al 13,1% en los hombres.

Lejos de responder a una brecha en la formación académica, la OIT señala que este desequilibrio se debe a barreras estructurales no resueltas: la asunción desproporcionada de los cuidados no remunerados, la falta de medidas de conciliación y la persistencia de sesgos en la contratación de perfiles jóvenes femeninos en ciertas regiones.

Lo que quieren las mujeres de un lugar de trabajo en 2026: realidades y desafíos

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¿Qué quieren realmente las mujeres de un lugar de trabajo?

 Lejos de tratarse de una cuestión aspiracional o discursiva, la respuesta está profundamente ligada a datos económicos, sociales y laborales que muestran que la igualdad de género en el trabajo aún no se ha materializado de forma efectiva ni en América Latina ni en otros países como España.

En 2026 las mujeres participan más en el mercado laboral que hace una década, tienen mayores niveles educativos y una presencia creciente en sectores estratégicos. Sin embargo, estos avances conviven con brechas persistentes en salarios, acceso a posiciones de liderazgo, estabilidad laboral y conciliación con la esfera personal. 

Comprender lo que las mujeres valoran en el trabajo hoy exige analizar estas tensiones desde la evidencia y traducirlas en decisiones concretas en la gestión del talento.

La brecha salarial como punto de partida de la experiencia laboral

Uno de los factores que más influye en lo que las mujeres esperan de un lugar de trabajo es la equidad salarial. En España, los datos más recientes indican que las trabajadoras mujeres continúan ganando, en promedio, alrededor de un 20% menos que los hombres.

Según información difundida por RTVE en febrero de 2026, la diferencia anual supera los 5.000 euros, una brecha que apenas se ha reducido en los últimos años, pese a los avances normativos y a la obligatoriedad de los planes de igualdad.

Esta desigualdad no responde únicamente a una diferencia de salario por hora. Está profundamente arraigada a la segregación ocupacional, la mayor presencia femenina en empleos a tiempo parcial —frecuentemente involuntarios— y las interrupciones de carrera asociadas a tareas de cuidado. En la práctica, esto significa que muchas no solo ganan menos, sino que también tienen trayectorias profesionales más fragmentadas y menor proyección económica a largo plazo.

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Un análisis publicado por El País a partir de datos del Instituto Europeo de Igualdad de Género señala que, en promedio, las mujeres de la Unión Europea deberían trabajar más de 15 meses para obtener el mismo ingreso que los hombres consiguen en un año. Esta cifra resume con crudeza una realidad estructural: el trabajo del sexo femenino sigue siendo  infravalorado a nivel estructural.

En América Latina, aunque los contextos nacionales varían, la tendencia es similar. Las mujeres participan menos en el mercado laboral formal, al estár sobrerrepresentadas en empleos informales o de baja remuneración. Por esto, en general enfrentan brechas salariales que se amplifican con la edad y el nivel jerárquico. 

Estas condiciones influyen directamente en lo que esperan de un trabajo: justicia salarial, transparencia y estabilidad no son beneficios adicionales, sino condiciones mínimas para permanecer en una organización.

Desarrollo profesional y liderazgo: esferas donde se apoyo para crecer

Otro elemento central de lo que quieren las mujeres de un lugar de trabajo es la posibilidad real de crecer profesionalmente. Sin embargo, la evidencia muestra que el acceso a oportunidades de desarrollo sigue estando mediado por barreras estructurales. El informe “Women in the Workplace 2025”, elaborado por McKinsey & Company junto a LeanIn.Org, revela que las mujeres no carecen de ambición, pero sí de apoyo.

El estudio muestra que, a medida que avanza la carrera profesional, las mujeres reciben menos patrocinio, menos retroalimentación enfocada en su crecimiento y menos oportunidades de participar en proyectos de alto impacto. Esta falta de respaldo se traduce en una menor probabilidad de postular a ascensos y en una percepción extendida de que el esfuerzo adicional no siempre se traduce en progreso real.

En 2026 se ve la tendencia de que muchas mujeres ya no están dispuestas a permanecer en organizaciones donde el desarrollo profesional es opaco o depende de dinámicas informales. Lo que buscan es claridad en las trayectorias de carrera, criterios de promoción transparentes y líderes que asuman un rol activo en su crecimiento.

Para los equipos de gestión del talento, esto implica que las promesas de desarrollo deben estar respaldadas por procesos, iniciativas concretas y datos.

Conciliación y flexibilidad

La conciliación entre la vida laboral y personal sigue siendo uno de los factores más determinantes en la experiencia laboral, tanto en España como en América Latina. A pesar de los avances en modelos híbridos y de trabajo remoto, la distribución desigual de las tareas de cuidado continúa recayendo mayoritariamente sobre las mujeres, lo que condiciona su disponibilidad y sus decisiones profesionales.

En este contexto, lo que las mujeres esperan de un lugar de trabajo no es flexibilidad informal o excepcional, sino estructuras laborales diseñadas para sostener carreras a largo plazo. Esto incluye horarios compatibles con la vida personal, opciones reales de trabajo flexible sin penalización profesional y políticas de cuidado que no frenen el desarrollo.

En España la alta proporción de mujeres en empleos a tiempo parcial está directamente relacionada con la dificultad para compatibilizar el trabajo remunerado con las responsabilidades familiares. En América Latina, donde los sistemas de cuidado son más frágiles, esta tensión es aún más evidente y explica en parte la salida temprana de muchas del mercado laboral formal.

Cultura organizacional: seguridad y sentido de pertenencia

Más allá de las condiciones contractuales, las mujeres valoran profundamente lacultura y clima en los que desarrollan su trabajo. Un lugar de trabajo seguro, libre de acoso y discriminación, no es un valor agregado, sino una condición básica. En 2026 se espera que las organizaciones cuenten con protocolos claros, canales de denuncia confiables y liderazgos que actúen de forma coherente frente a comportamientos inapropiados.

El sentido de pertenencia también juega un rol clave. Las mujeres buscan organizaciones donde puedan verse reflejadas en los distintos niveles jerárquicos, donde sus opiniones sean escuchadas y donde la diversidad no sea solo un mensaje corporativo, sino una práctica cotidiana. La representación femenina en posiciones de jefatura sigue siendo limitada tanto en España como en América Latina, lo que impacta directamente en la percepción de posibilidades reales de crecimiento.

Propósito, reconocimiento y valor del trabajo

En un contexto de transformación social y económica, el trabajo ya no se concibe únicamente como una fuente de ingresos. Para muchas mujeres, especialmente en generaciones más jóvenes, es fundamental que su trabajo tenga sentido y propósito. Esto no implica necesariamente trabajar en organizaciones sociales, sino sentirse parte de un proyecto coherente, ético y alineado con valores claros.

El reconocimiento también es central. Las mujeres esperan que su desempeño sea evaluado de forma objetiva y que sus logros tengan visibilidad. La falta de reconocimiento no solo afecta la motivación, sino que refuerza las brechas de desarrollo y salario a lo largo del tiempo.

¿Qué significa todo esto para la gestión del talento en 2026?

Responder a lo que quieren las mujeres de un lugar de trabajo en 2026 exige que los equipos de gestión del talento adopten una mirada estratégica y basada en datos. La equidad salarial, el desarrollo profesional, la flexibilidad, la cultura y el propósito no son iniciativas aisladas, sino elementos interdependientes de la experiencia laboral femenina.

Las organizaciones que logren alinear sus procesos de selección, evaluación y desarrollo con estas expectativas no solo avanzarán en equidad de género, sino que también fortalecerán su capacidad para atraer y retener talento en mercados cada vez más competitivos. En España y América Latina, donde las brechas siguen siendo significativas, este enfoque ya no es una ventaja diferencial: es una condición para la sostenibilidad del negocio.

En 2026 lo que las mujeres quieren de un lugar de trabajo está claramente definido por la realidad que viven. Buscan espacios donde prime la igualdad salarial, cuenten con oportunidades de desarrollo sin sesgos y puedan participar en entornos seguros y culturas organizacionales coherentes. El Día Internacional de la Mujer no debería ser solo una fecha conmemorativa, sino un punto de inflexión para revisar qué tan alineadas están las organizaciones con estas expectativas.

Para los líderes de talento, el desafío es claro: pasar del diagnóstico a la acción y construir entornos laborales donde las mujeres no solo ingresen, sino que puedan crecer, permanecer y liderar en igualdad de condiciones.

Claves para crear un espacio de trabajo eficiente

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El teletrabajo ha pasado de ser una medida puntual a consolidarse como una modalidad habitual para miles de profesionales. Esta tendencia se intensifica durante el verano, cuando aumenta el número de personas que trabajan desde segundas residencias o destinos vacacionales. Sin embargo, trabajar desde casa no siempre supone hacerlo en las mejores condiciones. La calidad del espacio de trabajo influye directamente en la concentración, el bienestar físico y el rendimiento, por lo que contar con un entorno adaptado se ha convertido en una prioridad.

En este contexto, 123tinta.es, especialista en cartuchos de impresoras y toners, así como en material de oficina, destaca los pilares que contribuyen a crear un puesto de trabajo cómodo, funcional y eficiente desde casa.

Ergonomía: la base del bienestar

Una postura adecuada ayuda a prevenir molestias musculares y reduce la fatiga tras largas jornadas frente al ordenador. Para ello, es recomendable utilizar una silla ergonómica que proporcione un buen soporte lumbar, colocar la pantalla a la altura de los ojos, a unos 50 centímetros de distancia aproximadamente, y mantener los antebrazos apoyados formando un ángulo cercano a los 90 grados.

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Iluminación: ayuda a mejorar la concentración

La luz natural sigue siendo la mejor aliada para el teletrabajo. Siempre que sea posible, conviene situar el escritorio cerca de una ventana, evitando reflejos directos sobre la pantalla.

Cuando no haya suficiente iluminación exterior, una lámpara de escritorio con luz regulable permite reducir la fatiga visual y crear un ambiente más confortable durante toda la jornada.

Organización: clave para trabajar con mayor eficiencia

Un espacio despejado favorece la concentración y ayuda a optimizar el tiempo. Mantener el escritorio ordenado, disponer de sistemas de almacenamiento y tener el material de uso frecuente al alcance evita interrupciones innecesarias y facilita la rutina diaria.

Además de los dispositivos tecnológicos, elementos como papel, archivadores, cuadernos o una impresora siguen siendo herramientas esenciales para muchos profesionales que necesitan revisar documentos, firmar contratos o gestionar tareas administrativas desde casa.

RR.HH. todavía está “experimentando marginalmente” con la IA

En la era de la IA, los departamentos de recursos humanos necesitan rediseñar la forma en que se realiza el trabajo, según afirman los investigadores.

  • Según un informe publicado el martes por el Instituto para la Productividad Corporativa (i4cp), el departamento de recursos humanos aún se está adaptando a la inteligencia artificial en lugar de tomar la iniciativa en el rediseño del flujo de trabajo en torno a la IA.
  • Tras encuestar a más de 1.300 líderes empresariales y de recursos humanos de todo el mundo, los investigadores de i4cp determinaron que, si bien los lugares de trabajo están superando los “casos de uso aislados de la IA”, la implementación de la IA sigue siendo una “serie de experimentos inconexos”, según un comunicado del martes.
  • La IA está aumentando las expectativas sobre lo que se espera que aporten los profesionales de recursos humanos, pero “la mayoría de las funciones de recursos humanos todavía están experimentando marginalmente en lugar de rediseñar la forma en que realmente se realiza el trabajo”, dijo Katheryn Brekken, analista de investigación sénior de i4cp, en un comunicado.
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Según los investigadores de i4cp, las empresas con una sólida cultura de IA tienden a reportar que esta tecnología ha mejorado el impacto de RR. HH. a un ritmo 4,5 veces mayor que en otras organizaciones. Además, estos empleadores dedican más tiempo a asesorar a los gerentes sobre IA, un hallazgo que reafirma la estrecha relación entre el aprendizaje, el desarrollo y la adopción de la IA. 

Ya en 2024, LinkedIn declaró que la capacitación en IA era una prioridad absoluta en el ámbito del aprendizaje y el desarrollo. «A medida que la IA transforma la forma en que las personas aprenden, trabajan y planifican sus carreras, el aprendizaje y el desarrollo se sitúan en el centro de la agilidad organizacional, impulsando la innovación empresarial y las habilidades esenciales», afirmó LinkedIn en aquel momento. 

¿Qué implica el proceso de capacitación en IA para el departamento de RR. HH.? No se trata solo de enseñar a los trabajadores a interactuar con la IA, sino también de priorizar qué trabajadores necesitarán recibir capacitación adicional . 

“En las organizaciones preparadas para el futuro, observamos un rol fundamentalmente diferente para el departamento de Recursos Humanos”, afirmó Brekken, de i4cp. En lugar de limitarse a brindar apoyo al negocio, Recursos Humanos participa activamente en la definición de la estrategia, utiliza la IA para impulsar mejores decisiones y ayuda a la organización a adaptarse con mayor rapidez, añadió Brekken.

Sin embargo, en medio de todo este optimismo en torno a la IA, es crucial que los recursos humanos mantengan su humanidad, a juzgar por las opiniones expresadas en SHRM26. Expertos en el ámbito laboral destacaron la importancia de la humanidad al liderar la implementación de la IA como profesionales de recursos humanos .

3 inversiones en liderazgo que ayudan a crecer a las pequeñas empresas

Hacer crecer una pequeña empresa es difícil. Como propietario y líder, se espera que desempeñes múltiples funciones, pienses con rapidez y tomes docenas de decisiones cada día.  

A medida que el negocio crece, el liderazgo se convierte en uno de los principales motores del éxito a largo plazo, aunque muchos empresarios no inicien su carrera como gerentes. Si bien cada líder desarrolla su propio estilo de gestión, un estudio reciente de Gallup reveló que el liderazgo eficaz se basa consistentemente en un conjunto de competencias clave, entre las que se incluyen el desarrollo del personal, la construcción de relaciones y la comunicación clara.

Para los propietarios de pequeñas empresas, estos principios se pueden poner en práctica de tres maneras: seguir desarrollando sus habilidades de gestión, crear un entorno donde los empleados puedan tener éxito y construir sistemas operativos que apoyen a su equipo.

1. Continúa desarrollando tus habilidades de gestión.

Nadie nace sabiendo exactamente cómo dirigir personas. Como cualquier habilidad, las capacidades de liderazgo se desarrollan con el tiempo a través de la experiencia, la retroalimentación y la voluntad de seguir aprendiendo.

A medida que una empresa crece, también lo hacen las responsabilidades de sus líderes. Aprender a dar y recibir retroalimentación, comunicarse con claridad y, sobre todo, adaptar los estilos de gestión a cada empleado, son habilidades que se perfeccionan con el tiempo.

Leer libros sobre gestión y liderazgo, asistir a sesiones de formación o simplemente aprender de líderes a los que admiras son formas prácticas de seguir desarrollando tus habilidades de gestión. Incluso dedicar tiempo a reflexionar sobre lo que funciona, las dificultades que encuentras y cómo puedes mejorar puede marcar una gran diferencia. Los expertos de la Universidad de Harvard también recomiendan buscar retroalimentación y crear un plan de desarrollo continuo.

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2. Crear un entorno donde los empleados puedan tener éxito.

Los empleados rinden al máximo cuando saben lo que se espera de ellos, se sienten apoyados y saben que sus contribuciones importan.

Crear ese tipo de ambiente no requiere grandes gestos, sino que se logra estableciendo expectativas claras, reconociendo el buen desempeño, comunicándose de manera constante y dedicando tiempo a conversaciones periódicas con los empleados.

Según un estudio de Gallup , los empleados que reciben un reconocimiento significativo tienen nueve veces más probabilidades de estar comprometidos con su trabajo. La misma investigación reveló que los empleados que reciben un reconocimiento de alta calidad tienen un 45 % más de probabilidades de permanecer en su organización a lo largo del tiempo.

3. Apoyar un buen liderazgo con buenos sistemas.

Una vez establecido un excelente ambiente de trabajo, crear un sistema operativo que lo respalde es igualmente importante.

Una nómina confiable, un programa de incorporación organizado y sólido, y procesos consistentes ayudan a eliminar problemas innecesarios tanto para empleados como para gerentes. Además, permiten que los líderes dediquen menos tiempo a tareas administrativas y más tiempo al desarrollo de sus equipos. La tecnología juega un papel fundamental para que esto sea posible. Según un estudio de Salesforce sobre pequeñas y medianas empresas (pymes), el 76 % de las pymes invierten más en tecnología hoy que hace un año. El informe también reveló que las empresas que priorizan la mejora de su tecnología actual y la implementación de nuevas herramientas están creciendo.

Los sistemas sólidos no se limitan a la nómina, la incorporación de nuevos empleados o las necesidades de recursos humanos. También incluyen reuniones individuales periódicas, procesos claros y una comunicación constante, todo lo cual brinda a los empleados el apoyo que necesitan para desempeñar bien su trabajo.

Para construir un negocio exitoso se necesita más que un excelente producto o servicio. Se necesitan líderes dispuestos a seguir aprendiendo, crear un entorno donde los empleados puedan dar lo mejor de sí y sentar las bases adecuadas para impulsar el crecimiento.

Esas inversiones no tienen por qué hacerse todas a la vez. Y para muchas pymes, sencillamente no es posible.

Sin embargo, adoptar una mentalidad de mejora continua, dedicar tiempo y destinar capital a sistemas fiables contribuirá a moldear la cultura de la empresa, fortalecer el equipo y construir un negocio preparado para lo que venga.