La investigadora Maya Ackerman profundiza en los procedimientos de originalidad en las máquinas y en el poder de la IA para transformar la creatividad humana.
Maya Ackerman estudia desde hace más de diez años el impacto de la IA en la creatividad, como investigadora y, actualmente, como profesora de IA en la Universidad de Santa Clara (California, EE UU) y cofundadora de WaveAI, una startup de modelos de IA de creación musical. Basándose en la psicología, la filosofía y su propia investigación, compara la creatividad de las máquinas con la humana, y llega a conclusiones sobre cómo potenciarla.
Señala que uno de los elementos que definen la creatividad humana es la intención. Dice que las máquinas no poseen esta intención, pero eso no debería invalidar el proceso creativo. El segundo elemento que la creatividad tiene como característica es la emoción. Ante la diferencia con las máquinas en este aspecto, nuevamente remarca que el proceso de creatividad de las máquinas no debe replicar el nuestro. Para ello se refiere a que el «cerebro de las inteligencias artificiales no tiene centros emocionales, pero eso no parece entorpecer la calidad de los resultados que producen». Por eso, afirma que debe juzgarse lo que consiguen producir las máquinas más que el proceso por el que llegan a ese resultado.
Un punto relevante de la argumentación es lo que se conoce como alucinaciones, es decir, fragmentos de texto, vídeo o audio creados por IA que se alejan de la realidad o producen resultados incoherentes. Para la investigadora, estas alucinaciones son el mecanismo central subyacente en la creatividad, tanto en la inteligencia en máquinas como en los humanos.

Maya Ackerman fue una de las expositoras destacadas en el FinAI Summit de BBVA en España, un evento de cuatro jornadas en México, Colombia, Turquía y España con el objetivo de explorar el potencial de la IA en diferentes campos y que contó con más de 6.000 asistentes de 30 países diferentes.
Allí dijo que las alucinaciones en los seres humanos van más allá de las que se puedan producir con sustancias psicodélicas: «Experimentamos alucinaciones controladas todo el tiempo. Nuestros cerebros son máquinas de predicción: estamos constantemente tratando de predecir lo que va a pasar y, cuando estas predicciones fallan, alteramos nuestro propio algoritmo». Compara este proceso al de las máquinas a la hora de crear: «Cuando la máquina trata de adivinar lo que va a suceder lo hace de una manera muy similar a como lo hacemos nosotros, y a veces acierta y a veces no».
Finalmente, Ackerman apunta a la posibilidad de equivocarse para ser creativo, sea un humano o una máquina. «Para que una máquina sea creativa tenemos que dejar que se equivoque, tenemos que dejar de tener miedo a que las máquinas nos mientan». Para obtener el mayor potencial de las máquinas hay que dejar de pensar en la inteligencia artificial como una sustituta y verla como una compañera.

Explica y ofrece una serie de consejos y usos de la IA para conseguir mejores resultados:
- Mantener el control: los modelos de IA pueden aportar conocimiento o habilidades que no tiene la persona que los usa (un idioma diferente o conocimientos de matemáticas y algoritmos, por ejemplo), pero lo importante «es mantener el control creativo y ser siempre escéptico».
- Dividir los problemas en partes: uno de los consejos «más típicos» es que, para abordar una tarea muy compleja, lo mejor es dividirla en partes. Cuando una IA generativa se enfrenta a un problema muy grande, suele tener problemas. Cuando se le desglosa este problema en tareas más reducidas y se le pide que lo resuelva por pasos suele tener más éxito.
- Inspiración: ante los bloqueos creativos, la inteligencia artificial puede proponer caminos alternativos o descubrir posibilidades no exploradas.
- Obtener ‘feedback’: otro uso que se está popularizando entre los artistas es el de usar a ChatGPT como una herramienta para revisar y confrontar sus ideas o sus contenidos. «
- Adoptar distintos roles: en una línea parecida, pedir a la IA que asuma distintos roles y que responda desde distintas perspectivas puede ayudar a obtener perspectivas muy distintas.
- Mantener la mente abierta: cultivar la curiosidad y a la capacidad de explorar como uno de los ejercicios más sanos para sacarle el mayor partido a la IA

