El artículo de opinión de HR Magazine analiza cómo la consolidación del trabajo flexible e híbrido ha dejado en evidencia las fallas estructurales de los sistemas tradicionales de evaluación del desempeño, los cuales aún dependen en gran medida de la presencia física o el tiempo de conexión.
El Fracaso del «Presencialismo Digital»
Medir el desempeño mediante horas de conexión, actividad en mensajería interna o presencia en la oficina distorsiona la evaluación real del trabajo. Este enfoque fomenta conductas ineficientes y penaliza a los colaboradores más productivos que gestionan mejor su tiempo.
Transición Hacia los Objetivos e Impacto (OKRs)
Las organizaciones deben migrar decididamente hacia indicadores clave centrados en entregables, cumplimiento de metas financieras e impacto en el negocio. Esto requiere una clara definición de objetivos desde la alta dirección.
Redefinición del Rol del Mánager como Evaluador
Los supervisores necesitan alejarse del control microgestionado para convertirse en facilitadores de rendimiento, evaluando la calidad de los resultados y proporcionando retroalimentación continua en lugar de revisiones anuales estáticas.

Para adaptar la gestión del talento a los modelos de trabajo modernos, las áreas de RRHH deben llevar a cabo las siguientes acciones:
- Revisar los Modelos de Evaluación del Desempeño: Eliminar las métricas basadas en tiempo de conexión e implementar esquemas basados en OKRs y KPIs de impacto.
- Capacitar a los Líderes en Gestión por Resultados: Entrenar a los mandos medios en la formulación de objetivos medibles y el seguimiento por entregables.
- Promover la Culturas de Confianza y Autonomía: Crear un entorno donde la productividad sea reconocida independientemente de dónde o cuándo se realice el trabajo.

