El Deseo de Controlar todo desde RR.HH.

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En esta ocasión abordaremos a modo de ejemplo, una de las grandes manías de los profesionales de gestión de personas: Los boletos de colectivo

Hace algunos años, en el transporte público argentino, había boletos de colectivo que estampaban la fecha y la hora de inicio del viaje, y el nombre de la estación.

“Hay una información muy valiosa en esos pequeños cartones” pensó ese ejecutivo de multinacional, y lo recordó cuando vinieron de visita los ejecutivos extranjeros de la casa matriz. Al caminar por las instalaciones y ver que los pisos estaban desiertos porque nadie había llegado, el jerárquico visitante dio la orden de controlar hasta el más mínimo exacto minuto de los arribos y las partidas de los colaboradores.

Los gerentes, aterrados de que se descubriera la real magnitud del caos, se pusieron en marcha para demostrar cuán competentes eran en encontrar una solución. Hicieron decenas de reuniones para tratar el tema, solicitaron a la gente de auditoría, de hardware, de soporte, de software y proveedores externos, que construyeran extensas planillas de cálculo con impresionantes análisis que contabilizaran hasta los minutos que salía la gente a fumar. Todo estaba controlado. George Orwell autor del libro 1984, hubiera estado orgulloso de este management.

Detengo aquí mi relato, en el piso más elevado de la organización, donde un ejecutivo/a (no aclaro el sexo pues no estaba informado en el cartoncito del boleto de transporte público, no hay discriminación de género en mi relato), solicitó los cartoncitos de sus empleados para registrar en planillas y analizar si la gente salía a horario de sus casas, calculando la distancia promedio entre la dirección de su hogar y la oficina.

Fuente: Amazon

Comenzó a preparar un hermoso rompecabezas de estos cartoncitos, en un costado de su amplio escritorio y en riguroso orden, obsesivamente ordenados uno al lado del otro, para que todos los vieran y entendieran que estaban frente al ejecutivo más eficiente de la organización. Visualizo un platito con dos kiwis cerca y es para lanzarse a hablar con recursos humanos para que inmediatamente le otorguen el premio a la actividad más innovadora de todos los tiempos.

Tengo tantas preguntas. ¿Se habrán desarrollado macros Excel para calcular el impacto en la productividad laboral de salir más temprano o más tarde para hacer trámites personales? ¿Qué habrá pasado cuando un empleado entregaba cartoncitos de distintas direcciones? ¿Habrán analizado que el colaborador no durmió en su casa? No quiero imaginar si algunos empleados mostraban cartoncitos del mismo lugar a la misma hora, o si una madre tuvo que ir al colegio de su hijo mayor y la llevaron luego en auto. ¿Habría que haber desarrollado más planillas Excel contabilizando la nafta utilizada?

Pocas veces tuve la oportunidad de ver tanta esforzada improductividad en más de 600 comprometidos empleados. Bueno…. ¡comprometidos a controlar horarios! Lamentablemente, no hubo mejoras en la eficiencia del rendimiento organizacional, ni en la calidad de los proyectos, ni en la vida saludable ni en el ambiente de trabajo. Si solo ese compromiso hubiera estado puesto en lo importante…

Me vienen a la mente muchas preguntas, pero un interrogante me llama poderosamente la atención: ¿El ser humano habrá sido siempre así? ¿O nos encontramos frente a excepciones del universo que estarán en libros de psicología?

Fuente: Mercadolibre

Me quedo tranquilo, esto es parte de la cultura humana desde principios de la historia. ¿Qué? ¿Los cartoncitos de transporte público se usan desde siempre? No, lo que está desde el inicio de la raza humana es el deseo de controlar.

Controlar, tengo que ir al diccionario de la real academia española y encuentro que es ejercer el poderío sobre alguien o algo. Es normal controlar. Sin lugar a dudas vivir esa experiencia tuvo un propósito: darme cuenta de que debemos enroscarnos menos y hacer más.

Ahora le pido al flete que llevó la mesa de ping pong a mi cliente, que me envíe el recibo de dónde cargó combustible y a qué hora. Necesito encontrar un experto en excel. Por suerte tengo Internet para buscar.

Hasta el próximo relato!

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