RR.HH. ¿Deberían ser las Vacunas Obligatorias en el Trabajo?

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El dilema sobre la obligatoriedad de que los empleados se vacunen para acudir a la oficina aún no ha llegado a la cumbre. Las empresas actúan con cautela, por ahora, y no están seguras de qué hacer con los empleados que se oponen a la vacuna (por motivos médicos o religiosos, o por embarazo), según el diario español Expansión

El próximo 4 de mayo, un nuevo crucero. el Spirit of Adventure, partirá del puerto inglés de Dover. Será un viaje sin precedentes. El propietario del barco, el grupo de vacaciones y seguros británico Saga, es uno de los primeros del sector que obligará a vacunarse de Covid a sus clientes. No se permitirá embarcar a nadie que no haya recibido las dos dosis de la vacuna contra el coronavirus, o más bien, a casi nadie.

Las vacunas serán obligatorias para los pasajeros, pero no para la tripulación del barco, lo que muestra la complicada situación a la que se enfrentan las empresas de todo el mundo. “Nos gustaría que la tripulación esté vacunada siempre y cuando se pueda”, declara un portavoz la compañía. “Por el momento, no podemos estar seguros de que vaya a ser posible, por lo que la obligatoriedad no tendría sentido”, añade.

Meses después de que comenzara la mayor campaña mundial de vacunación que se recuerde, muchas empresas comienzan a estudiar las consecuencias de la posibilidad de inoculación a sus empleados. Una de las preguntas más difíciles es si las vacunas deben ser obligatorias, para el personal, los clientes o ambos.

Teniendo en cuenta la devastación económica causada por la pandemia, las vacunas obligatorias podrían parecer una medida obvia, a pesar de que muchos abogados laborales sostienen que no está claro si esta imposición es legal.

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Sin embargo, la experiencia de Saga muestra por qué hasta ahora ha habido relativamente pocas empresas que han dicho que adoptarán la política de “sin vacuna no hay trabajo”.

 

Saga contrata a su tripulación a través de agencias que realizan contrataciones de países como Filipinas, uno de los muchos países que todavía no tienen un programa de vacunación, por lo que, de momento, inocularán solamente a casos prioritarios.

Pruebas para todos

Hacer que las vacunas sean obligatorias podría poner en aprietos a cualquier operador de cruceros, ya que tendría dificultades para contratar a los cientos de empleados que normalmente se necesitan para un barco de esas dimensiones. La idea es que la tripulación de Saga esté en cuarentena durante dos semanas antes de que el barco pueda zarpar. A los empleados solo se les permitirá embarcar si dan negativo y cada tres días se someterán a pruebas.

Esta estrategia tiene más sentido que las vacunas obligatorias, según algunas figuras destacadas del sector de viajes a nivel global. “No creemos que la vacunación deba ser un requisito para viajar por muchas razones”, sostiene Gloria Guevara, consejera delegada del World Travel & Tourism Council.

En su opinión, ese requisito discriminaría injustamente a las economías emergentes, donde las vacunas son escasas o inexistentes, e incluso podría obstaculizar el ritmo de recuperación del sector de viajes.

Las vacunas por sí solas no pueden ser la panacea para la industria, opina Guevara, para quien las pruebas, el distanciamiento social y las mascarillas serán fundamentales durante un tiempo.

Sin embargo, hay indicios de que algunas empresas insistirán en la obligatoriedad de las vacunas. Esto podría tener un impacto en los empleados que se desplazan más en viajes de negocios.

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Cautela

Pero por el momento, las empresas actúan con cautela. La mayoría teme imponer la vacuna por temor a posibles implicaciones legales, explica Brian Kropp, responsable de RRHH del grupo de la consultora Gartner.

Kropp calcula que alrededor del 7% de las empresas evita hablar de la vacuna con los empleados, preocupados ante posibles demandas si, por ejemplo, un empleado cae enfermo después de haberse inoculado.

De hecho, aunque las encuestas anteriores a la pandemia mostraron que casi el 80% de las personas en todo el mundo piensan que las vacunas son seguras, una encuesta de diciembre mostró que solo alrededor del 50% de los trabajadores estadounidenses piensa que las vacunas contra el Covid deben ser obligatorias en el trabajo.

Las empresas no están seguras de qué hacer con los empleados que se oponen a la vacuna por motivos médicos o religiosos, o por embarazo; de hecho, se aconseja a las futuras madres de Reino Unido que eviten vacunarse de Covid porque aún no se han realizado pruebas en mujeres embarazadas.

Sin embargo, algunas empresas están aconsejando a los empleados que se vacunen, y ofrecen incluso incentivos, como la oportunidad de ganar un televisor en un sorteo.

Algunos sindicatos sostienen que las vacunas en el trabajo son importantes. Mike Clancy, secretario general de Prospect, el sindicato británico que representa a científicos e ingenieros asegura que instará a los miembros a vacunarse y pedirá a los directivos que hagan públicas sus propias inoculaciones. “Este es el mayor ejercicio de salud y seguridad en tiempos de paz que hemos visto en Reino Unido”, concluyen. “Y, si queremos que sea un éxito, los miembros del sindicato debemos dar ejemplo”.

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Cómo gestionar las dudas

Delegar en el departamento de RR.HH. la responsabilidad de las vacunas en una empresa puede resultar contraproducente porque es probable que los empleados sospechen que están anteponiendo los intereses corporativos al bienestar personal, presionando a los empleados para que regresen a su lugar de trabajo.

Roger Steare, asesor en ética y liderazgo, sugiere que las empresas abran un debate sobre las dudas del personal con la vacuna, teniendo en cuenta consideraciones prácticas.

Por otra parte, sería un error considerar a los empleados que son reacios a recibir la vacuna como un grupo homogéneo. Algunos desconfían de los intereses comerciales de las grandes farmacéuticas; en otros casos la religión prohíbe la vacunación, y, en otros, hay empleados que tienen fobia a las agujas. Estas son razones muy diferentes y, por tanto, todas requieren una respuesta diferente.

Las empresas deben trasladar distintos mensajes, que van desde la información logística hasta la estrategia a adoptar con los empleados que desconfían de la vacuna. La clave está en proporcionar la información oportuna de las autoridades sanitarias, pero hacer que llegue a los más escépticos a través de sus compañeros o de las personas en las que más confían.

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