El Efecto #MeToo en la Oficina

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Volvemos a abordar el delicado tema del acoso laboral según la visión de Andres Hatum, luego de un sonado episodio mediático ocurrido en Argentina. 

Aberración es la palabra que más refleja el sentido de muchas personas luego de la denuncia de violación de la actriz Thelma Fardin cuando era menor de edad y mientras estaba de gira en el exterior con la tira adolescente Patito Feo. Es decir, de la perplejidad de una situación de violencia sexual, el mundo corporativo no escapa de estas situaciones.

Es el caso de Rita (nombre ficticio de nuestra entrevistada). Rita es gerente de una empresa de servicio. Ella comentaba las situaciones de abuso por las que paso con un colega: “Al principio, era una sonrisa pícara; después note que la picardía paso a libidinosidad. Yo evitaba mirarlo y listo. En un after office, mi colega estaba borracho y también diría alzado y me puso su mano en la cola. Se la saque diciéndole que se ubicara y que no tomara más. La gota, o gotón, que reboso el vaso fue en el ascensor de la empresa. Me arrinconó, me paso la lengua por el cuello y apretó con su cuerpo”. Rita decidió hablar de este tema con su jefe, que también era el superior de su colega. “Me miró, noté una muesca de risa cuando le conté. Me dijo que no me convenía levantar polvareda, que yo iba a quedar mal frente a mis colegas, como una tonta y que lo pasara”. A los 10 meses Rita cambio de trabajo y hoy se arrepiente: “Tendría que haber hecho algo. Hoy lo siento así, pero en ese momento es como que tenía todo en contra”

Para la Head hunter Ana Renedo, el tema del abuso y el acoso se aborda desde la perspectiva de la mujer porque hasta ahora han sido las más perjudicada. “Cuantas veces hemos asistidos a reuniones ejecutivas en las cuales algún hombre conto un chiste sexista y después dijo: Disculpen las mujeres de la sala. Las mujeres presentes pusieron caras de superadas porque visualizar la conducta inapropiada con un comentario al respecto hubiese perjudicado su posicionamiento ¡Que poco sentido de humor que tiene fulana! o ¡Así no puede llevar adelante una negociación! hubiesen sido algunos de los comentarios derivados de su proceder.

¿Qué consecuencias pueden tener en las organizaciones el tema del abuso y el acoso ahora que están tomando un estado publico impensable tiempo atrás? Un artículo de este mes bloomber puede iluminarnos sobre las consecuencias en el ámbito laboral de lo que está sucediendo. “el movimiento #metoo está generando efecto indeseado para las mujeres profesionales, debido a los que los hombres estás adaptando estrategias controvertidas. Y si de ejemplo hablamos, el vice de EEUU dijo evita cenar a sola con cualquier mujer que no sea su esposa. Estas actitudes defensivas están generando un a segregación de género como un efecto no deseado e inesperado de este movimiento.

En la Argentina hace un tiempo que se está sintiendo un cambio de actitud y algunas empresas (que pidieron no ser nombrados) están aplicando las siguientes practicas:

  • Poner vidrios en las puertas para que pueda verse quienes están reunidos.
  • Evitar cenas con colegas femeninas o menores de cierta edad.
  • Evitar viajes corporativos en lo que dos personas de distintos sexos tengan que compartir el viaje.
  • En un extremo, una empresa dijo que está pensando en evitar reuniones uno a uno y que deberán ser de a tres personas cuando haya mujeres incluidas.
La actriz Thelma Fardim haciendo pública su denuncia. Fuente: El Espectador

“Estamos notando que los hombres quieren protegerse de lo que muchos consideran un exceso de corrección política”, comenta un gerente de recursos humanos del sector consumo masivo “Alguno llego a decirme que vamos a terminar pareciéndonos a las empresas de EEUU, en la que nadie toca a nadie y las relaciones son más distantes y frías”. Y tal vez más profesionales también.

El riesgo de las practicas defensivas de las empresas es que algunas compañías terminen siendo un club de hombres que en lugar de ser acusados de abuso sean acusados de discriminación, comenta Gillian Tan, la autora del artículo de bloomberg sobre este tema. “Esta discriminación la veremos en mujeres excluidas de salidas con colegas, por ejemplo. En muchas industrias, como la financiera o la de servicios profesionales, la mentoria es relevante. Perder mentores masculinos por temor y paranoia frente a estos temas definitivamente afecta la potencia carrera de una mujer.

“Este es un proceso que implica un cambio cultural muy grande”, Adela Saenz Cabia, experta en resiliencia y cambio cultural y organizacional. “No parece que este movimiento sea posible sin la actividad participación de los hombres, que son, además, los que ocupan la mayor parte de las posiciones de poder y, por lo tanto, los actores claves del cambio. Lo más inteligente emocionalmente y más valiente de dan cuenta de que más allá de sus miedos y ansiedades, y de cualquiera estrategia defensiva, tienen que dar un paso más, porque todo ellos saben que esto pasa y han pasado mucho en todos los ámbitos, y las empresas no son ajenas”.

Afiche lanzamiento 2010. Fuente: El Espectador

Algunas empresas están tomando acciones más positivas y menos defensivas, para fortalecer las líneas de denuncia con diferentes sistemas para que este tipo de denuncia lleguen rápidamente a los centros de decisión y las acciones correctivas sean inmediatas. También se está trabajando desde la capacitación y los programas de comunicación interna fortaleciendo los conceptos de respeto y trato igualitario en términos de género. “En cuanto a procesos de ingreso, muchas compañías han implementado evaluaciones online que miden la adecuación de los futuros colaboradores a sus principios y valores para asegurarse que solo van a sumar perfiles en líneas con aquellos”, explica Renodo.

Ya hay ejemplos también de compañías globales con altísimos niveles de reputación que han desvinculado a sus cúpulas o a directivos exitosos por conductas inapropiada para ser coherentes con el mensaje a sus clientes eternos he internos. “Hay que apelar a la valentía y a la grandeza de los hombres dentro de las empresas y otras instituciones para que empiecen a apropiarse y acompañar estos procesos de manera clara y con orgullo”, asevera Sáenz Cavia. “Este proceso, como cualquier cambio organizacional y cultural, no se va a generar solo. Hay que lograr confianza para que este movimiento no genere una contrarreacción que lo retrase o tenga un efecto contraproducente”.

Un ejecutivo fue bastante claro en resumir la actitud que hay que poseer: “Hay que tener sentido común. Uno sabe que puede y que no puede hacer. Si uno no sabe cómo comportarse de forma responsable y cortés, la culpa no es del sistema, es de uno mismo”.

1 COMENTARIO

  1. Hablando del MeToo, una de sus fundadoras en EEUU, Asia Argento, fue denunciada por un menor de 17 años luego de que tuvieron sexo, ella lo nego y luego lo reconoció cuando salieron fotos de ellos dos en la cama.
    A Morgan Freeman lo acuso una mujer de abuso sexual, luego de lo cual esta mujer sumo unas 15 denuncias mas de otras mujeres contra Morgan, MeToo apoyo a esta mujer que salia en todos los medios, tambien pidio dinero a traves de internet para solventar el juicio, recibiendo mas de 500.000 dolares de personas que le creyeron ciegamente y al final resulto que esta mujer hizo una denuncia falsa y todas las otras denuncias las invento ella y las demás mujeres salían a desmentir la denuncia y Morgan Freeman quedo libre de todas las denuncias, no así de la condena social, perdiendo muchos trabajos por la mala imagen que se genero en su contra.
    No digo que no haya acoso laboral hacia mujeres, pero las mujeres también acosan y mienten y buscan poder a costa de lastimar a otras personas, hombres en este caso, por eso no es que todos los hombres tengan miedo de si mismos y deban cambiar, tienen miedo de lo que una mujer sin escrupulos y sinverguenza le puede hacer a su vida sin que el haya hecho nada malo.
    Hay que tomar la denuncia de una mujer? Si.
    Hay que creerle sin ninguna prueba? No.

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