RR.HH. ¿Cómo Predecir el Coste de los Beneficios Laborales durante la Pandemia?

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La pandemia del COVID-19 abre un escenario en el que se espera un aumento de los precios de las pólizas de salud y vida y una gran incertidumbre en el coste de los beneficios, según Watson Towers Willis.

Tras las medidas de emergencia aplicadas durante el confinamiento y la recuperación gradual de la actividad, las empresas se enfrentan ahora a un escenario de incertidumbre en el medio plazo. El gran desafío es ahora anticiparse en la medida de lo posible al futuro y planificar los gastos y los ingresos en base a estos pronósticos. Ante esta situación, ¿qué elementos deben tenerse en cuenta para calcular el coste de los beneficios para los empleados tras el COVID-19?

En el corto plazo, al igual que en los meses pasados, los costes globales no parecen haberse incrementado. Es cierto que en los países sin un sistema sanitario público sólido los seguros de salud han asumido una parte importante del gasto en pruebas y tratamientos para el COVID-19. Sin embargo, este gasto se habría compensado con el descenso en otras operaciones de salud rutinarias. Además, por ahora, las primas se han mantenido estables.

El coste de los beneficios: variabilidad en el medio plazo

De acuerdo con los expertos de la industria aseguradora consultados por Willis Towers Watson, la evolución del coste de los beneficios para empleados en el medio plazo tendrá mucho que ver con la evolución de los seguros de salud, pero no será la única variable a tener en cuenta. Para predecir correctamente el coste de los beneficios tras el COVID-19 y anticiparse a los cambios en el mercado, será necesario:

  • Monitorizar la capacidad de los proveedores. En los próximos trimestres, se dejará notar el impacto del COVID-19 en la actividad de los seguros de salud, en particular en cuanto a las reclamaciones de salud mental, enfermedades crónicas y trastornos musculares y esqueléticos. Habrá que estar atentos a la capacidad de los proveedores de servicios de salud y a cómo son capaces de asumir un aumento en la demanda.
  • Más demanda y menos inversiones implicarán aumento de costes. A medio y largo plazo se espera que aumente el coste de los seguros de salud y de vida debido al incremento de la demanda y la falta de ingresos por inversiones.
  • El impacto de nuevas olas epidémicas. Parece bastante probable que todos los países enfrenten segundas y terceras olas de la enfermedad con mayor o menor intensidad. Esto podría provocar un aumento en el ausentismo laboral y una mayor presión sobre los seguros de discapacidad (por ejemplo, por trabajadores con patologías crónicas) y sobre los sistemas de salud.
  • Los daños específicos a la economía. El impacto del COVID-19 en diferentes sectores e industrias también afectará, de forma indirecta, a los seguros y al mercado de beneficios. Una de las grandes incógnitas es cómo variará el coste de los beneficios en función del impacto concreto de la pandemia en cada sector.
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Variables a tener en cuenta ante la incertidumbre

A medio y largo plazo se espera que las primas de los seguros de salud aumenten más allá de los niveles de inflación típicos. Además, es probable que aumenten los costes ya que los proveedores de servicios de salud querrán recuperarse de las pérdidas sufridas durante los primeros meses de la pandemia. Por último, se espera que los costes asociados a los riesgos físicos del teletrabajo (salud mental y trastornos musculoesqueléticos) también se vean incrementados.

Por todo ello, habrá que estar atento a la evolución de tres variables principales:

  • Las demoras en la atención. Tanto en los países con sistemas públicos sólidos como en los demás, los retrasos en la atención primaria y la cancelación de las intervenciones han sido habituales hasta ahora. Esta situación repercutirá indudablemente en la salud de muchas personas, sobre todo, aquellas con patologías crónicas.
  • Las nuevas formas de trabajar. El teletrabajo conlleva dos grandes riesgos para la salud: el aislamiento del entorno social y la falta de equipamiento y mobiliario adecuado. Es probable que ambos riesgos deriven en un aumento de los problemas de salud mental y físicos.
  • Los daños de los pacientes recuperados del COVID-19. Aunque todavía queda mucho por conocer a nivel médico sobre la enfermedad y sus consecuencias, cada vez se reúnen más evidencias sobre los daños a largo plazo en aquellos pacientes que han superado el COVID-19, como los daños cardiacos y pulmonares.

En definitiva, para predecir correctamente la evolución de los costes de los beneficios y de los seguros de salud y vida es esencial comprender todas las variables que entran en juego. Al mismo tiempo, la implantación de la telemedicina para agilizar la atención sin aumentar los riesgos, la evolución de las estrategias y los programas de bienestar y la reconsideración del perfil de riesgo de los empleados se antojan también fundamentales para estar preparados y minimizar el impacto de la pandemia a largo plazo.

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