Repensando la Descripción de Puestos

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Les compartimos una muy interesante nota de Ben Walker, editor de la revista Diálogos de la Universidad de Duke, que se viralizó recientemente por las redes sociales.

El físico Freeman Dyson hizo un descubrimiento incómodo durante la Segunda Guerra Mundial. El Comando de Bombarderos de la Royal Air Force (RAF) le pidió que calculara la correlación entre la experiencia de los aviadores y sus posibilidades de ser derribado. La respuesta: no había ninguna. La experiencia tuvo poco que ver con la supervivencia de estos pilotos.

No siempre fue así. Un estudio similar realizado antes de la cita de Dyson sugirió una fuerte correlación entre las franjas y el éxito. Esto era bueno para la moral, ya que los aviadores que habían superado sus primeras misiones sabían que sus posibilidades de supervivencia aumentaban. Sin embargo, en el momento de la investigación de Dyson hacia el final de la guerra, cualquier ventaja ligada a a experiencia había desaparecido.

Lo que había cambiado eran los términos en el campo la batalla. En 1942, la RAF tuvo combates convencionales, donde los politos fueron entrenados para explorar los cielos en busca de combatientes alemanes. Pero, en 1944, los nazis estaban mejor equipados. La repentina introducción de un cañón que dispara hacia arriba, permitió que los aviadores de la Luftwaffe detuvieran a los aviones de la RAF desde abajo mientras se acercaban sigilosamente desde las alturas más bajas. Este punto ciego tecnológico anuló la amplia experiencia de los aviadores de la RAF. Cambiando el teatro de operaciones, donde los experimentados no tenían más posibilidades de sobrevivir que los novatos.

La transformación digital es como el cañón para nuestros tiempos, donde la contratación de colaboradores es meramente tradicional y se centra en gran parte solo en la experiencia. Cuanto mayor sea el nivel que tuvo un candidato, mayores serán sus posibilidades de éxito. Ese pensamiento pronto será disparado desde el cielo, si no lo ha sido ya.

En un reciente seminario sobre liderazgo, realizado en laDuke Corporate Education, Heather McGowan describe el panorama actual “como la mayor filosofía de cambio en la historia humana”. La experiencia técnica definida en un campo no puede darnos instrucciones si el campo que viene es completamente nuevo. 

Freeman Dyson. Fuente: Duke

McGowan y su colega Chris Shipley aconsejan un enfoque diferente para la gestión del talento que habla sobre la evaluación de las personas por sus capacidades, en lugar de por su experiencia. “Animaría a los líderes a que no solo considere a las personas como su gerente de negocios, contable y demás, sino cómo las personas que ejecutan el trabajo que realizan”, dice Shipley. “Que Ana en contabilidad sea realmente buena para negociar con nuestros proveedores … puede significar que puede ayudar a otros a negociar mejor”.

La NASA no pudo contratar a un astronauta experimentado cuando intentaba ir a la luna por primera vez, señala McGowan. “Solo fue capaz de contratar personas con altos niveles de agilidad de aprendizaje. Dado que necesitas tener una mentalidad lunar para contratar ciertos tipos de talento”.

Es por ello que las organizaciones de hoy deben ser cautelosas al tratar de contratar a “astronautas” experimentados cuando todavía tenemos que aterrizar en Marte. En cambio, las estrategias de reclutamiento deben centrarse en las cualidades personales, la mentalidad y los comportamientos habilitadores (comunicación, empatía e intuición) que pueden transferirse entre los roles.

De vuelta a la RAF en tiempos de guerra, Dyson propuso una solución radical al problema del cañón de tiro ascendente de la Luftwaffe: reducir las tripulaciones de los bombarderos de la RAF de siete a cinco, y eliminar las torretas de armas por completo. Tal movimiento habría disminuido la masa de la aeronave y aumentado su velocidad aérea en 50 mph. La velocidad era un factor más crítico que la potencia de fuego lateral cuando se realizaban ataques desde abajo.

Los líderes experimentados de la RAF rechazaron la propuesta, unidos a su creencia de que los artilleros salvaron la vida de los aviadores. Más hombres se perdieron, posiblemente sin necesidad, a medida que manos experimentadas se resistían a cambiar su estrategia ante una realidad cambiante. Dyson, con apenas 20 años de edad en 1944 y con poca experiencia en tiempos de guerra, había identificado el problema y una posible solución. Pero aquellos con experiencia lo ignoraron.

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