La Flexibilidad y los Colaboradores ¿Los Harán Volver a la Oficina?

321

Es probable que la mejor manera de animar a los empleados a volver al trabajo sea darles la libertad de no hacerlo, según Financial Times.

Al final de la película ganadora del Oscar, Fern, interpretada por Frances McDormand, deambula silenciosamente por las oficinas abandonadas de US Gypsum, donde solía trabajar en Recursos Humanos.

Nomadland es, al menos en parte, una película sobre el trabajo: por qué trabajamos, y dónde, pero sobre todo, con quién. Fern, que ha dejado su casa en Empire, conduce su camioneta a través de EEUU alternando trabajos temporales en almacenes de Amazon, restaurantes de comida rápida y campings. Lo que hace que estos malos trabajos al menos sean soportables es la presencia de sus compañeros nómadas. La ubicación es lo menos importante.

Cuando las compañías se plantean cómo satisfacer las necesidades de flexibilidad de su personal después de la pandemia, se preguntan cómo “atraer” a la gente para que vuelva a la oficina. Goldman Sachs envió un memorándum a sus empleados la semana pasada en el que decía que “nuestra cultura de colaboración, innovación y aprendizaje prospera cuando nuestra gente está unida”. Las compañías también destacan los cambios que han realizado en el diseño, las instalaciones y el mobiliario para que la vida en la oficina sea segura y atractiva. Pero sin gente, las oficinas no estarán más animadas que una fábrica abandonada.

Por supuesto, ciertos elementos básicos son esenciales, como la luz, la calefacción y las garantías de limpieza que exige el Covid. En los países en vías de desarrollo la oficina puede ser un refugio para parte del personal, como lo es incluso en Londres o Nueva York para los que les cuesta trabajar en casa por el motivo que sea. Pero la infraestructura física es sólo uno de los ingredientes necesarios para que el trabajo sea productivo.

El New York Times analizó la semana pasada cómo se ha estado preparando Google para el futuro. Está haciendo experimentos con mesas de trabajo en carpas al aire libre (si el tiempo lo permite), sistemas de ventilación interior adaptables, espacios para celebrar reuniones presenciales y online y un tabique hinchable para separar en cubículos las zonas abiertas y que los empleados tengan algo de intimidad.

Fuente: MOMA

Las imágenes me recordaron a “Workspheres”, una exposición de 2001 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York en la que se analizó el aspecto y la forma del futuro del trabajo. Paola Antonelli fue la comisaria de la exposición, que tuvo lugar cuando estaba estallando la primera burbuja de las compañías tecnológicas. Según Antonelli, la idea del proyecto “surgió del mismo tipo de situación de confusión y excitación en la que nos encontramos ahora. Los ordenadores portátiles y los teléfonos móviles estaban evolucionando para proporcionar a los trabajadores un espacio metafísico personal mucho más grande que su lugar de trabajo físico real”.

En la exposición había un todoterreno Mercedes MaxiMog adaptado, equipado con sistemas de comunicaciones globales seguras (incluido un fax; era 2001), una litera y una cocina y un baño diminutos. También había seis instalaciones sobre el futuro laboral flexible, como una cama multimedia diseñada por Hella Jongerius con pantallas y teclados incorporados y un espacio laboral diseñado por Naoto Fukasawa que los ocupantes podían personalizar proyectando diferentes tipos de cielo en el techo.

Cuando volví a la sede del Financial Times la semana pasada por primera vez en seis meses, me sorprendió que el pequeño acto de ponerme un traje y una corbata reactivara algo del entusiasmo por mi trabajo. Pero mi nivel de energía aumentó más al volver a encontrarme con los compañeros de trabajo en persona.

Convencer a una gran parte del personal de que vuelva a la oficina al mismo tiempo sin sacrificar las ventajas de Zoom y de trabajar desde casa es difícil. Pero la principal paradoja es que la mejor manera de animar a la gente a volver puede ser darles la libertad de no hacerlo.

Antonelli cree en el poder del diseño y es optimista acerca del futuro del trabajo presencial. Pero opina que el que las personas vuelvan a la oficina y con qué entusiasmo dependerá más “de cómo sean las relaciones laborales que de los cambios en el diseño”.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here