La iniciativa se realizó dentro de las negociaciones realizadas por los países del NAFTA.
En todos los mercados laborales se conoce de las actividades sindicales y es normal que reclamen mejoras salariales, pero lo que nunca se ha visto o escuchado es que un sindicato lo haga para obreros de un país vecino.
Hasta que los miembros de la principal federación sindical de Estados Unidos, la AFL-CIO por sus siglas en inglés, realizaron la petición para que sus colegas mexicanos puedan percibir un salario digno que mejore la condición de vida de estos y la de sus familias, según cuenta BBC Mundo.
Esto, en el marco de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte o TLCAN, a través de un documento con varias recomendaciones que presentaron al gobierno de Estados Unidos, cuyo foco principal es nivelar las asignaciones salariales entre el país y sus socios comerciales en el tratado: México y Canadá.
Es decir, el sindicato estadounidense propuso acordar que todos los trabajadores, sin importar el sector, gocen del derecho a percibir el mismo salario para que puedan solventar un nivel de vida decente en la región del país signatario donde residan.
En tal sentido, dicho nivel de vida debe incluir alimentos, agua, vivienda, educación, salud, transporte y otras necesidades esenciales, además de la capacidad de ahorrar para la jubilación y/o emergencias.
La propuesta contempla que se pueda considerar una violación del tratado cualquier exportación de un producto que tenga mano de obra de un trabajador remunerado por debajo de lo que exige ese nivel de vida, alega el material.
Sobre el punto, la especialista en política comercial de AFL-CIO, Celeste Drake, admitió que si bien se aplicaría igualmente a los tres países, la propuesta apunta en particular a mejorar los salarios de los obreros mexicanos, que consideran injustamente bajos.
«Esto es un enfoque nuevo, diferente, y no ha sido incluido en un acuerdo comercial anteriormente, por lo tanto es la misión de los sindicatos locales hacer esto, pero los sindicatos locales en México están siendo reprimidos, no tienen una oportunidad justa de organizarse”, explicó.
Ventajas comparativas
Los bajos salarios de México son una vieja inquietud de los sindicatos estadounidenses, es algo que les preocupa desde antes que el TLCAN entrara en vigor en 1994, que al igual que la cuestión ambiental, el compromiso por cumplir las leyes laborales de cada país fue incluido finalmente en los acuerdos suplementarios del tratado y no en el texto básico.
La brecha salarial entre EE.UU. y México se mantuvo con el acuerdo en funcionamiento, pese a que el país latinoamericano recibió grandes inversiones que permitieron a cientos de miles de personas entrar a la clase media.
Por lo que los sindicatos decidieron que era el momento de actualizar las reglas laborales hace poco más de un mes, cuando el presidente Donald Trump, abrió el proceso para modificar el TLCAN.
El objetivo de Trump refleja la idea de lograr que la industria de su país, que ha visto desplazar miles de puestos de trabajo a México, compita en términos más favorables para reducir el déficit comercial con el vecino del sur.
Por su parte, John Ries, profesor de comercio internacional de la Universidad de British Columbia, en Canadá, alega que las diferencias salariales son la base de las ventajas comparativas y para el comercio, por lo que si se fijan salarios iguales no habrá dichas ventajas comparativas, sentenció.

