RR.HH. ¿Conoce el Nuevo After (Home) Office?

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Mientras las empresas no terminan de definir la modalidad del regreso, los empleados van un paso adelante y recuperan la sociabilidad perdida durante los meses de cuarentena, según La Nación.

Mariana Barusso chequea por última vez el inbox y, sin mails que responder, cierra la notebook, se cuelga la cartera al hombro y sale de su casa camino al after office; en este caso, after home office, ya que desde el comienzo de la pandemia el 100% de su semana laboral transcurre en su casa. “Cada vez que puedo arreglo con amigas y salimos; después de haber estado un año sin poder ir a un bar el after office se disfruta de otro modo”, cuenta Mariana, de 43 años, que trabaja en la consultora especializada en salud Paradigma Pel Comunicación, y agrega: “¡Es necesario sociabilizar!”.

Es que con oficinas abiertas o con oficinas cerradas, los compañeros de trabajo quieren volver a juntarse… ¡y los bares están abiertos! La encuesta más reciente realizada por la consultora Adecco mostraba que, hace un par de meses, el 42% seguía en modalidad home office, pero cuando preguntaron por el escenario laboral deseado, la mitad respondió que quería volver en modalidad híbrida –unos días de presencialidad alternados con otros de trabajo en casa–, el 15% quería volver todos los días y solo el 26% prefería seguir en formato home office 100%, ya que muchos sienten que de esta manera congenian mejor trabajo y vida personal. ¿Y los que quieren volver a la oficina? “Un 45% destacó la relación con el equipo de trabajo como lo más importante”, responde el informe de Adecco.

Sin embargo, muchas oficinas aún permanecen vacías o con una mínima dotación, así como también hay muchas empresas (en especial las de menor número de empleados) que descubrieron que la oficina era un costo fijo del que podían prescindir. Hoy, a medio camino entre la oficina cerrada (solo abierta para “esenciales”) y la vuelta a cierta “nueva normalidad”, la mayoría de las empresas busca definir cuál es el mejor modelo para el regreso de sus empleados.

“La mayoría está tratando de entender cuál va a ser la modalidad que va a implementar”, comenta el experto en RR.HH. Alejandro Melamed, director de Humanize Consulting. “Hoy la tendencia emergente es la de un sistema híbrido, con 2 o 3 días de presencia en la oficina y el resto en home office. Y ahí la discusión es si los días de presencialidad son fijos o no: muchas compañías para asegurarse reuniones están poniendo días fijos. Por otro lado, los días de más concurrencia son los martes, miércoles y jueves”.

Como sea, lo cierto es que mientras las empresas deciden – a veces con marchas y contramarchas– cuál es la mejor modalidad de trabajo, sus empleados se reúnen al final de la jornada en un esquema de after home office con reglas mucho más flexibles que las de la pre-pandemia.

After office de viernes en el bar flotante de Peñón del Águila en Puerto Madero. Fuente: PATRICIO PIDAL/AFV

Cercanía vs. descubrimiento

En el actual formato de after home office, el hábito de reunirse asume nuevas formas. Por ejemplo: es importante que el punto de encuentro quede cerca de casa y que los horarios ya no sean tan rígidos; se sale cuando la jornada termina, pero también cuando la dinámica del hogar lo permite.

“La posibilidad del home office se habilita no solo cuando termino de trabajar, sino cuando ya fui a buscar a los chicos al cole y está más o menos organizado el tema cena”, dice Javier Martínez, empleado de 45 años, que los días que hace home office él es quien se encarga de traer a sus hijos de la escuela, algo que antes solo hacía su pareja. “En general salgo a tomar unas cervezas con amigos cerca de casa o incluso me junto con compañeros del trabajo que durante el día veo por zoom –dice–. Pero ahora que no tengo que ir al centro no voy a andar viajando para el after office…”

Otros no piensan igual. De hecho, todo lo contrario: “Uno se motiva para conocer lugares nuevos, no da ir siempre al mismo bar”, opina por su parte Ignacio Chapar, que comparte con sus compañeros de oficina un after office de martes con cervezas y hamburguesas en el Tap Room de Bierhaus, en Martínez. “La vez anterior nos juntamos en Palermo, nos pusimos de acuerdo y encaramos todos para ahí”, agrega, desde el otro lado de la mesa, Griselda Fernández.

“Antes de la cuarentena venían todos directo de sus oficinas en el mismo horario. Ahora, nosotros que abrimos desde el mediodía, podemos ver que los patrones de horarios no son los mismos: tenés gente a las 16 y gente a las 18, por ejemplo”, cuenta Matías Rosenberg, de Bierhaus Tap Room. Y otros, por qué no, incluso más tarde: “Para nosotros el after office ahora empieza a las 8 y lo estiramos hasta las 9 o las 11, es mucho más extendido el horario. Hoy vinimos temprano porque estamos cerca de la oficina”, comenta Griselda Fernández, que llegó a Bierhaus alrededor de las 18.30.

“En el caso de Galpón de Tacuara de Devoto, es un local que por su ubicación se llena más después de las seis de tarde y la verdad es que su after office se ha mantenido en el mismo rango horario antes, durante y después de la pandemia”, afirma Martín Gianella, uno de los socios detrás de El Galpón. Desde El Club de la Birra, en Recoleta y Caballito, la mirada es distinta: “Antes de la pandemia el after arrancaba más temprano, ahora arranca un poco más tarde”, comenta uno de los propietarios de la cervecería. Lisandro de la Torre.

“Los horarios se adelantaron un poco. Prepandemia, al estar en una oficina, capaz que las personas se quedaban más horas y por eso antes el tráfico de empleados que hacían after office fluía más entre las 19 y las 20. Ahora la gente está en la calle ya a las 17 a 18 –comenta por su parte Gonzalo Álvarez, dueño de DOC Bar de Vinos, en Palermo–. En cuanto a los hábitos, me parece que aparte de juntarse en bares a tomar algo, también van a cafeterías a tomar café y mezclarlo con un Aperol, una birra y una picada”.

After office un martes en el Tap Room de Bierhaus, en Martínez. Fuente: Alejandro Guyot

Vuelta al barrio

Y si los horarios del after office se han trastocado con la lenta y progresiva salida de la cuarentena, qué decir que los circuitos que recorren quienes van en busca de un rato de esparcimiento y sociabilización después del trabajo. Con buena parte de sus anacrónicos edificios de oficinas cerrados, la vida nocturna del Microcentro parece languidecer…. Aunque una mirada más detallada ofrece un panorama heterogéneo: muchas bares y restaurantes han bajado la persiana, pero otros se han convertido en un polo que atrae a trabajadores de otros barrios, que recorren en banda negativo el camino al centro, a Puerto Madero o a San Telmo en busca de una cerveza o un cócktail compartido con amigos.

“Estamos notando que la gente de oficinas de a poco está volviendo al centro”, cuenta Marcelo (@Sr.Mardelmar), musicalizador del restaurante Mercado Del Centro, de Lavalle y San Martín, que nota cambios en los horarios: “Viene más gente los jueves a la tarde noche que los viernes, y más tarde que antes, después de las 20. Pero estamos ganando un público que antes no se veía”.

Pero al mismo tiene que algunos hot spots del centro porteño retienen su encanto para quienes disfrutan del after office, los barrios de la ciudad e incluso del conurbano se han vuelto destinos igualmente atractivos. “La gastronomía de cercanía viene creciendo desde antes de la pandemia y ahora se potenció aún más”, afirman desde El Club de la Birra.

“Los que hacen after office hoy van mucho más desde la casa, a pesar de que ahora se vuelve un poco más a la oficina, y cada vez está menos concentrado el lugar de encuentro en Microcentro, a pesar de que se está reactivando el movimiento laboral en esa zona”, comenta Gonzalo, de DOC, y agrega: “Me parece que Palermo explotó muchísimo: es el centro gastronómico y hoy en día ha subido la afluencia de personas que se reúnen después de trabajar”.

Así como Palermo se ha potenciado como epicentro del after home office, lo mismo ha ocurrido con aquellos barrios que cuentan con buenas propuestas gastronómicas, como Devoto, Saavedra, Nuñez, Belgrano, o incluso Las Lomitas en zona sur u Olivos en zona norte por citar algunos. Es más, los bares por fuera de los polos gastronómicos, aquellos a los que solo se llega por el boca a boca hoy reciben un buen caudal de público a la hora en que se pliega la notebook.

Bierhaus es en ese sentido un caso paradigmático: establecido en un barrio en el que se entremezclan casas bajas, algunas fábricas y grandes predios de empresas, sin establecimientos gastronómicos en muchas cuadras a la redonda, y sin más cartel en la puerta que el logo de la cerveza, su patio suele llenarse en el horario del after office,

“Si bien nosotros siempre tuvimos gente de todos lados, por la fama de la cerveza, hoy en día no viene solamente gente que trabaja cerca –dice Matías Rosenberg–. Y no son solo las zonas, sino los lugares: las personas priorizan lugares que cuenten con espacio al aire libre”.

Cocktails y tapas en la terraza de Trade Sky Bar, en pleno microcentro. Fuente: GLAS

Veredas y terrazas

Es que no solo la primavera, con sus temperaturas más amables y su tibio solcito, invitan a los grupos de compañeros y compañeras que se juntan después del trabajo a buscar espacios al aire libre. Los cuidados (y los temores) en torno a la prevención del Covid-19 siguen siendo un motivo que lleva a muchos a preferir bares con mesas en la vereda, en patios o en terrazas.

“Al principio, cuando recién abrían algunos lugares, había un poco de miedo: no querías tocar nada, no sabías cómo manejarte –cuenta Mariana Barusso–. Pero ahora, si bien seguimos cuidándonos, no es tan terrible la experiencia. De todos modos, en general uno busca lugares abiertos y los encuentra. Es que muchos bares tuvieron que modificar sus estructuras y poner mesas al aire libre”.

Con excepción de los días de lluvia o de frío extremo, bares y restaurantes se llenan de afuera hacia dentro con un público que privilegia el aire libre. “Si no hay lugar al aire libre, busco otro bar. Prefiero estar cómodo, sin barbijo, para charlar en un espacio en que no sienta que hay riesgo de contagio”, comenta Javier Martínez.

Otra cosa que también cambió en el after office, agrega Mariana, “es que hoy hay que reservar con tiempo el lugar al que querés ir, porque sin reserva muchas veces es imposible conseguir mesa. A veces incluso de una semana a otra, en algunos lugares, ya está todo reservado”.

Lo bueno, coinciden los entrevistados, es que ya no hay un día fijo o preferencial para el after office. “Miranos –confirma Griselda Fernández, mientras empieza a anochecer en el patio de Bierhaus–, hoy es martes y acá estamos”.

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