Ser feliz en el trabajo ¿Te hace más productivo?

Date:

El síndrome del bienestar como

tendencia en el ambiente laboral

La interrogante de varias empresas, líderes o responsables del capital humano suele ser en muchas ocasiones si la felicidad en el ambiente laboral ayuda a que el empleado sea más productivo.

Sobre el tema existirán muchos debates, y en La Nación Argentina expusieron a finales de enero de este año, el artículo publicado por el diario inglés The Guardian, en diciembre de 2016 por el autor André Spicer, bajo el título “El culto a la felicidad obligatoria está deteriorando nuestros trabajos”, trabajo en el cual habla de algunas experiencias.

La nota menciona que algunas teorías afirman que querer ser feliz en el lugar de trabajo está bien, pero al mismo tiempo el estar obligado a sentirse bien puede traer problemas.

Al efecto, La Nación cuenta que grandes compañías quisieron adaptarse como Google que instaló toboganes en sus oficinas para deslizarse entre los pisos, Zappos que invita a los miembros a disfrazarse como sus animales favoritos, otras empresas a ser ninjas o algunas que introdujeron metegoles, videojuegos o patinetas como elementos habituales en las oficinas.

Otra más temática es Inventionland, donde instalaron barcos piratas, una casa en el árbol y un zapato gigante, al igual que Expedia; una agencia de viajes que montó sus oficinas como si fuera un bar nocturno, con barra y taburetes.

A estas acciones es lo que Spicer llama la tendencia del «síndrome del bienestar».

Toda esta corriente surge de un supuesto que lleva muchas décadas de vigencia.

Se basa en que un empleado feliz, termina siendo más productivo.

El acento, como siempre, está puesto en la productividad, ajeno a la pretensión de bienestar. Dicho de un modo más crudo, lo verdaderamente importante es que produzca más, no que sea feliz, prosigue el medio argentino.

Lo interesante es que diversos estudios posteriores demostraron que aquella causalidad -a mayor felicidad, mayor producción- no era tan cierta. En algunos casos, cobra sentido. Por ejemplo, en quienes tienen que atender al público, pero no sucede lo mismo con los que deben enfrentar una negociación o si su estado de felicidad impide detectar un engaño.

En otro estudio que el autor cita, realizado en una cadena de supermercados del Reino Unido, los empleados menos satisfechos eran los más productivos y rentables. Estos datos abren un debate muy interesante, donde sería ilegítimo tomar posiciones previas.

Otro ejemplo que se expone es lo que sucedió con Nokia, otro líder en el mercado de teléfonos celulares, que desarrolló un sistema operativo, Symbian, que no funcionaba adecuadamente, pero los mandos medios temían informar los datos negativos porque no estaba bien visto el pesimismo, lo que necesariamente hace referir a que la marca terminó retirándose del mercado, abatido por Apple y Samsung.

Por lo que el autor inglés llega a la deducción de «Querer ser feliz en el trabajo está muy bien, pero estar obligado a ser feliz en el trabajo puede traer problemas».

Todo lo cual lleva a reflexionar sobre esta tendencia juguetona que lo único que provoca es una presión diferente sobre los trabajadores, pero presión al fin. Sería necesario hacer un estudio serio prosigue el sitio.

No obstante, alega que hay muchos que pueden ser felices trabajando, porque les gusta lo que hacen, y no son enfermos o «workaholics», como se los llama a veces, confundiendo los gustos con adicciones, siempre dañinas por definición.

Una frase que podría definir bien el tema del poema de Nicolás Guillén es;

«Me matan si no trabajo, y si trabajo me matan»

Por lo que se deduce que el problema está instalado en el liderazgo, ejercido con flexibilidad, respeto e imaginación y que de poco sirve un escenario circense o infantil, lo que revela una extraña regresión solo explicable por los expertos en psicología.

En los ámbitos laborales, la coerción existe de forma explícita o solapada, y los medios para facilitar el acceso a la felicidad solo puede surgir del propio trabajo o la adecuación de éste a las necesidades de cada persona, por lo que Spicer concluye que no es fácil liderar.

Comunidad RH
Comunidad RHhttps://www.comunidad-rh.com
El portal de Gestión de Personas de Latinoamérica.

Comparte esta Nota:

spot_img

Popular

Notas Relacionadas
Related

El futuro de los Recursos Humanos en 2026: estrategia, datos y personas

El mundo del trabajo avanza a un ritmo acelerado...

Cómo las pequeñas empresas pueden triunfar en las búsquedas con poco presupuesto

Aprovechar la inteligencia artificial, automatizar tareas y saber dónde...

Llorar en el trabajo, ¿acting o emoción?

Los más jóvenes y las mujeres son más proclives...