Perdidos en el Espacio: Peligro RR.HH.

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Después de un tiempo volviendo a escribir para mi querida @comunidadrh sobre una serie que acabo de terminar de ver en Netflix.

¿Qué tal si dijéramos que vamos a contar una historia sobre un grupo de personas, expuestas a condiciones de contexto totalmente nuevas y desconocidas para ellos, frente a las cuales tratan de hallar nuevas posibilidades para alcanzar los objetivos que se habían planteado?

Si a esto le sumamos el pequeño y esclarecedor detalle que el OBJETIVO era nada más y nada menos que la supervivencia de la especie, probablemente alguien diría: “Seguro se trata del Covid-19, o de cómo no morir de home office… ó sobre el new normal híbrido…ó….”.

Bueno, bien parece que las condiciones para todo esto ya estaban dadas antes del Covid, porque “Lost In the space” es una serie cuya primera temporada fue lanzada por Netflix en 2018, y en verdad está basada en una novela de “ciencia ficción”, publicada en 1965.

Es decir: de una u otra forma, todas nuestras variaciones en tiempo y espacio se las ingenian para mantener inalterados algunos desafíos que la humanidad viene teniendo desde la “edad de Piedra”, y el escenario de la vida organizacional no es la excepción. Porque claramente la pandemia magnificó esas condiciones desafiantes, las sacó de “escala” y nos dejó literalmente “perdidos en nuestro propio tiempo y espacio”.

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No por casualidad, esta vez HR SI tuvo gran protagonismo en las decisiones de la “mesa chica “de las compañías, porque ahora la cosa era totalmente “personal”. Y por algunos breves instantes, salvaguardar nuestra salud mientras sosteníamos el negocio estuvo entre los KPI del podio.

Si bien estamos recreando la historia de cómo vamos acomodándonos a las variantes pandémicas, entendemos que como siempre, las metáforas del arte/ficción nos permiten sumar nuevos elementos a nuestras actuales ecuaciones, y así tal vez, mejorar su precario equilibrio.

Por eso la invitación es a “atravesar” esta serie de ficción desde ciertos ángulos de su narrativa, y así compartir cuales serían los aprendizajes posibles para la gestión de RR.HH, en nuestro mundo BANI… (Brittle – Anxious – Nonlinear-  Incomprehensible.).

Las estrategias de convivencia/supervivencia

En la vida y en los negocios, lo primero es lo primero. Sobrevivir biológicamente y/o económicamente, lo cual requiere de tomar una serie de decisiones acerca de qué es lo más importante para alcanzar ese objetivo cada día.

En la primera temporada de la serie, sus principales protagonistas eran “la familia Robinson”. Madre, Padre y tres hermanos con perfiles divinamente diversos, quienes eran solo uno de muchos grupos de viajeros espaciales, los cuales en principio compartían un mismo objetivo: llegar a “Alpha Centauri” para sumarse a las colonias humanas que allí habían fijado su nueva locación planetaria de supervivencia. O sea, ya nos habíamos encargado de destruir nuestro primer hogar…

Y aquí comienza el juego de “reemplaza la palabra clave”: Todas las naves (equipos) iban acorde a lo planeado aún con las desviaciones esperables, hasta que una especie alienígena ataca una de dichas naves (lo desconocido siempre es una amenaza en principio), y cada cual huye a tomar la nave más cercana, fuera o no la propia. Bella escena de “sálvese quien pueda”, en versión galáctica.

Por supuesto no faltaron algunos “empujones al espacio exterior” que rompieron el pacto social y moral. Reconocemos en esto una de las estrategias que usamos los humanos para salvarnos de los leones y ascender peldaños entre las verticalidades corporativas. No emito aquí juicios de valor, solo describo lo históricamente sabido.

Pero tranquilos, que no voy a espoilear las tres temporadas. Solo los invito a hacer un viaje en escalas para explorar como se fue dando esta dinámica de convivencia/supervivencia en la trama:

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Hacia finales de temporada 1, Will Robinson (el niño), le salva la vida a un alienígena que había sido herido por los humanos de su familia. Acto seguido, inesperadamente para la audiencia, este “ser-máquina” reacomoda sus partes robóticas para asemejarse a una forma humanoide, y desde allí camina junto al niño cuidándolo de cada peligro, emitiendo una repetida frase “Peligro, Will Robinson” .

En la siguiente temporadavarios humanos que se traicionaron mutuamente se disculpan entre sí, y retoman la aventura conjunta en contra de un nuevo enemigo identificado: las máquinas alienígenas. ¿Les suena conocido?:”Para aliarte a tu enemigo, nada mejor que tener otro enemigo en común”.

Asimismo, también le llega su momento a nuestro “robot pionero” de contar con ayuda humana para salvar a un colega máquina de las garras de otros humanos, que aún no entendían claramente a donde vamos con esto…

Finalmente, en la tercera temporada las máquinas y los terrestres entran en flagrante batalla, liderados por un súper robot con una convicción bastante arraigada en su programa, según veremos más adelante. Pero por alguna razón la tropa se le sublevó luego de una escena inesperada: algunos humanos empezaron a “salvar” maquinas agonizantes, y acto seguido, ellas toman su forma (metáfora de empatía? Conexión?) y pasan a ser defensoras de la causa humana.. Ups…conté parte del final…

¿A dónde llegamos con todo esto? Cuando alguien “salva mi vida”, puedo confiar en que no me quiere muerto, con lo cual esas alianzas son de mucho mayor alcance y solidez para la supervivencia, que vivir escapando en soledad. Aún en la aparente diversidad de intereses, parece haber galaxia para todos, cuando comprendemos esto y decidimos colaborar y respetarnos en nuestra individualidad. Y esto llama a gritos al siguiente punto.

Gestión de la Diversidad

Las máquinas también tenían su historia, alienígena, pero historia al fin. Ellas habían sido “creadas a imagen y semejanza” de otra especie orgánica (a esta altura llamarlos alienígenas me suena discriminatorio y poco respetuoso de la diversidad Universal). Dichos creadores fueron eliminados a manos de sus propias creaciones robóticas, al grito de “NO QUEREMOS AMOS”. Parece que el “parricidio” es un ritual repetido interestelarmente.

Y así el Robot líder repetía a frase “NO AMOS” antes de liquidar a alguien. Es decir, tenemos ante nosotros, una posible versión interplanetaria de “BASTA DE JEFES”, por así decirlo, en donde el otro diferente podía dominarme o ser yo el dominado, en una lógica binaria que ha sido argumento de más de un conflicto de mesa redonda.

Ahora bien, cuando la lógica cambia, y aparece el movimiento de cooperación por sobre el de ataque y fuga, se desarma el mundo dual. Hacia el final, las máquinas son ayudadas por los humanos y de allí nace la lógica de la libertad: cada ser tiene derecho a elegir que hacer. En este sentido, empiezan a percibir al mega robot líder como a “un amo” que les dice que hacer; y aparece allí un punto en común con los humanos en cuanto el respeto por quienes son, en el marco de una libertad que mutuamente se reconocen. Y así salen cada robot a explorar su propio destino, a veces solos y otras en grupos, pero ya no en manada unida bajo la convicción: “el otro es el enemigo”.

Para cerrar este punto, otro personaje interesante para seguir trasversalmente es la Dra Smith: inicialmente “tomada” por la lógica de la transgresión a las normas, la desconfianza y los actos de traición “en defensa propia”, durante toda la serie se la ve transitar el ida y vuelta del péndulo bipolar de esta lógica, para finalmente hallar su lugar en la trama. ¡Esto sí que no lo cuento!

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Liderazgos transgeneracionales

Más allá de la fallida experiencia intergaláctica de crear robots de ayuda que luego matan a sus creadores (parece que el universo entero vio Terminator), hay otro momento intenso entre temporadas, donde una generación se sacrifica en pos de salvarle la vida a otra: adivinan bien. Una nave llena de padres, se sacrifica para que sus hijos sí puedan llegar a la colonia de Alpha Centauri y perpetuar la vida de la especie.

Dentro de la nave juvenil, una adolescente médica superdotada lidera la avanzada de esta renovación generacional, hasta que se topan con la leyenda de las astronáuticas, quien luego de hibernar algunas décadas, aún tenía edad para ser su padre o abuelo.  La trama es más compleja, please ¡vean la serie!

Y la trama aquí nos regala un momentum archiconocido, en que el héroe astronauta dice más o menos algo así como “déjame a mí que yo tengo más experiencia”, y la joven líder retoma la situación de mando “respetando” la experiencia, pero confiando en el valor superior de todo lo que ella sabe de cómo funcionan las cosas en esa nave. Es decir, el saber y la eficacia en los resultados, fue un criterio que reguló trascendentemente el tema generacional. Y ambos toman posición de respeto por la evidencia de dichos resultados, más allá de los fanatismos generacionales. Esto también pudimos haberlo planteado dentro del tema diversidad, pero me pareció mucho más relevante desde el ángulo del liderazgo y de los recambios generacionales que se han dado desde siempre, porque aquí subyace una repetida pregunta para los colegas de HR: ¿quiénes deben ser los líderes que tomen las decisiones difíciles? , ¿Las de mayor riesgo para todos? ¿Y por qué? ¿Cuáles serían los criterios de esa elección?

Post créditos:

Desde hace algunos años, las más famosas sagas del cine nos enseñaron a no movemos de la butaca hasta el final del último renglón de créditos, porque siempre viene algo más: una pista, una clave, que muchas veces redefine todo lo anterior.

En nuestro caso, espero que muchos de ustedes se estén preguntando conmigo: ¿Y dónde estaba el área de HR de esta organización? ¿Quién gestionó los temas de convivencia/supervivencia, diversidad y liderazgo? Es tentador pensar que NADIE.

Y en verdad no es así….alguien diseñó esta historia, alguien que conoce los hilos humanos detrás de cada una de estas escenas de nuestras vidas. Y personalmente quisiera creer que en cada colega abocado a la misión de la “Gestión de Talento”, hay alguien conocedor de estos “resortes” de la humanidad, más allá de los KPI y el resto de valiosos indicadores y tecnología con los cuales queremos hacer un mundo mejor…de no ser así, llamemos a algún amigo robot que nos advierta, como a Will Robinson: “Peligro, HR”.

Si voy a espoilear la serie, vamos a fondo: la moraleja es que solo el respeto por la diversidad del otro, la construcción de confianza, la cooperación, el respeto colectivo por la lógica de la “comunidad”, nos salvará como especie, como equipos de trabajo y como personas (y robots humanoides). El resto, se compra con criptomonedas…

Feliz 2022!!

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