Les contamos un resumen de la interesante investigación publicada en el portal Iprofesional.
Según la universidad cordobesa Siglo 21, los líderes emocionalmente inteligentes que hayan pasado por alguna educación superior, traen beneficios tanto a las organizaciones como a los equipos que conducen.
Esto, conforme a una reciente investigación encarada en Argentina, en la que se evaluó los casos de más de mil líderes de ese país, con el objetivo de determinar si el título académico sigue teniendo relevancia en las organizaciones o no.
Además de ser un beneficio la formación universitaria, el estudio señala que se evidencia un vínculo entre la salud mental de los trabajadores y la productividad.
Por otro lado, los detractores de la educación universitaria actual, hacen referencia al ranking anual de la revista norteamericana Forbes, de las personas más ricas del mundo donde queda en evidencia que el título universitario no es condición crucial para ser exitoso en los negocios.
Casos
Alega que ingenieros como Elon Musk , el creador de Paypal, Tesla, etc. o Jeff Bezos de Amazon y expertos en finanzas como el oráculo de Wall Street, Warren Buffet, son en el total del ranking más que la regla, son una excepción.
Por otro lado, la anomalía de Mark Zuckerberg, como fundador de Facebook y el hombre más rico del mundo, Bill Gates, para Microsoft, no completaron su formación universitaria, pero obtuvieron el título de manera honorífica años después.
«Los gurúes de las grandes empresas tecnológicas no los tienen, y para mi pertenecen a una minoría que tiene grandes capacidades autodidactas», indicó al respecto María Belén Mendé, rectora de la mencionada entidad de origen cordobés.
Los resultados de este estudio establecen cómo, en un contexto laboral tan complejo como el argentino, es importante que el líder de un equipo sea empático, pueda autorregularse emocionalmente, sepa gestionar conflictos e inspirar.
Esa capacidad debe combinarse, según el relevamiento, con algún nivel de estudio universitario, para mantener un bajo nivel de estrés laboral y una equilibrada salud mental.
Estas personas, que tienen en su haber algún tipo de trayectoria en la academia, «impactan con liderazgos positivos en otros», aseguró Mendé.
Datos relevados
De la investigación participaron 1050 trabajadores de ambos sexos, de entre 18 y 65 años, que residen en la Ciudad de Buenos Aires, Comodoro Rivadavia, Córdoba, Corrientes, Mendoza, Rosario y San Miguel de Tucumán.
El primer dato que destacó la universidad es que el 80% de los trabajadores con líderes emocionalmente inteligentes dicen estar «satisfechos con su vida», mientras que esta cifra se reduce a un 60% en los trabajadores sin un jefe con estas características.
El primer grupo de empleados duplica además el porcentaje de los que declaran estar entusiasmados con el trabajo, es decir 83% vs. 42% en el caso de quienes tienen líderes poco emocionalmente inteligentes.
Así mismo, 9 de cada 10 trabajadores de la primera camada son persistentes en su tarea, que cuando tienen problemas personales siguen adelante, además de mostrarse fuertes y enérgicos durante de las actividades laborales.
Este número se reduce al 10% de los encuestados dentro del grupo de los que no cuentan con un jefe de las características anteriormente mencionadas.

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