Empresa eleva Escritorios al finalizar Jornada Laboral

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Estas y otras experiencias fueron contadas recientemente en una nota publicada en el diario La Nación de Argentina.

Entre tanta ideas de formatos de trabajo. La vanguardia definitivamente está en Europa. Más más precisamente de un estudio creativo en Ámsterdam. Se trata de la firma Heldergroen, quien pone a trabajar a sus empleados en oficinas muy particulares, ya que los espacios de trabajo fueron montados en escritorios de madera maciza que se cuelgan de gruesos cables de acero y que al finalizar las seis horas de trabajo automáticamente los escritorio se elevan hasta el techo para suspender la actividad.

El ambiente queda luego obviamente vacío, el director de la firma, Henley Sander Veenendaal, explicó que es ritual para hacer saber a los empleados que hay un tiempo y un espacio para comenzar a trabajar así como para terminarlo.

Cuando todos se van, los colaboradores son conscientes de que dejan detrás un salón vacío que, de hecho, suele utilizarse para otras actividades, como yoga o clases de baile, amplió.

“Quería diseñar un proceso en el que la gente se sienta muy bien pero en el que también trabajen duro, y que el entorno rete a hacerlo”, comentó.

Agregó que es muy aceptada la propuesta y que viene muy bien para muchos, en especial para el caso de algunas mamás que necesitan ese formato fijo que permita organizarse con los cuidados de los hijos o de la casa.

Modelo Hoffice

Otro caso es del movimiento creado en Suecia por el psicólogo Christofer Franzen, que trata de invitar a aquellos que pueden hacer su trabajo de forma remota, a trabajar en casas ajenas para aumentar la productividad y combatir el aislamiento social, según consta en una nota recientemente publicada por la BBC inglesa.

La idea parte de llevarse la notebook a la casa de un extraño y ponerse a trabajar allí, en vez de su propia casa. Terminan siendo eventos, con trabajo silencioso de 45 minutos y luego hacer una pausa para hacer ejercicios, meditar o compartir un café.

El fundador de dicho movimiento quiso ampliarlo a otros países, pero no tuvo igual aceptación, como fue el caso de la India, cultura muy cerrada por cierto, donde se objetaba el cómo confiar en que alguien vaya a la casa y por ejemplo no robe, no obstante, el concepto se sigue difundiendo por otros lugares del mundo.

Los que utilizan la experiencia declaran su satisfacción, de hecho algunos usuarios declaran que trabajando solos se distraen a la horas pero que acompañados de otras los hacen más disciplinados. Sin contar el plus que se suele coincide con personas de diferentes profesionales y especialidades lo cual genera interesantes debates y aporta interesante puntos de vista, imposibles de generar en los formatos tradicionales de trabajo.

Ahora bien, la interrogante es si estas experiencias pueden ser replicadas en la región, al cual las empresas podrían responder que sí, pero es cierto que se debe superar ciertas dificultades como lo fue en la India, por la situación de la desconfianza, pero también es muy cierto que el home office solitario puede generar un aislamiento social importante y corrosivo.

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